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horas que llevo de retraso en la elaboración de la sexta review de
Emiy Owens, y ese ha sido precisamente el tiempo, que ha tardado The
CW desde la emisión del episodio , para confirmar la cancelación de
la serie de Mammie Gummer. De las series que he comenzado con la
nueva temporada es la segunda en confirmar su adiós (la otra es 666
Park Avenue, cuyas reviews podéis leer en Todoseries.com) Nunca me
había pasado nada así, por lo que o elijo cada vez peor, o es que
los dramas están en decadencia en las cadenas en abierto. Pues dicho
esto... sólo quedan 7 episodios de la serie, de la que todavía no
sabemos si será con final cerrado o sin él, ya que creo que los 13
ya estaba grabados, además la The CW ha confirmado que seguirá el
horario previsto, por lo que terminaremos de verla tras el parón de
Navidad; y no como The Mob Doctor en Fox que terminará, ¡ojo al
dato! En Nochevieja. Pues todas las aventuras amorosas que íbamos
conociendo tendrán que decidirse de buenas a primeras así que
espero que no quede todo demasiado forzado. ¡Qué empiece la ronda!
La relación de Cassandra y Will está en su mejor momento, realmente es su único momento, y se me hace raro lo extremadamente bien que están de repente. Will interviene en la relación de odio mutuo que tiene Emily y su novia desde siempre, y claro ellas hacen lo posible por llevarse bien: Cassandra deja de llamarla “sobacos”, se dan consejos... algo que le viene de perlas a Owens que no sabía que los cuestionarios sobre los especialistas serían entregados al médico del que hablasen; y digamos que a la doctora Bandari no la ha llamado bonita.
Un
malentendido que tiene Emily con Tyra acaba por que la hija del jefe
le cuente a Cassandra que Emily le había pedidos Will no salir con
ella; por lo que al final después de tanta presión Owens acaba
confesando a su enemiga su enamoramiento por Will. En un principio
parece que a Cassandra no le importa lo más mínimo pero acaba por
pedirle a Will ser más profesionales en el trabajo para evitar que
Emily tenga que verlos encariñados.
Su primera...
El
malentendido que surge entre Emily y Tyra viene de la puesta al
descubierto de la infidelidad del jefe del hospital. Por fin estaba
decidida en contarle a su padre que es lesbiana; pero el jefe al
verlas juntas en su despacho cree que Owens le ha contado a su hija
que tiene una aventura con una enfermera, pero o es así y acaba
descubriéndose él mismo. El problema viene porque Emily sabía la
verdad desde el primer día de interinidad, y en 10 semanas no le
había dicho nada. Claro que Emily le deja claro a Tyra que no sabía
que hacer, porque ni eran tan amigas al principio ni podía
arriesgarse a enfadar a su jefe. Ambas acaban de nuevo amigas con sus
especiales disculpas, y por fin Tyra se llena de valor y le cuenta a
su padre que es gay. Bien por Tyra que muestra más dignidad que su
padre.
Otra vez juntas...
Por
otro orden de casos parece ser que se centrarán a partir de ahora en
que tanto Micah como a Will está colados por Emily. Las miradas que
le lanza el residente lo dejan claro, incluso ante la mirada de la
novia, a la que ni siquiera había visto en la “sala de encuentro”
porque estaba centrado en hablar con Emily. El caso de Will se nota
menos, y es que el rubio realiza su primer corte. Y esa paciente cree
que hay algo entre ellos, y él le confiesa la existencia de aquel
mensaje en el que borracho le decía que por qué no salían. Al
parecer, Will no sabe que Emily lo ha escuchado, pero ahora ambos lo
han borrado (él mucho antes que ella). Micah y Will tienen una lucha
de egos delante de Emily, el interno porque se adelantó a los
resultados pero acertó en el diagnóstico, y el otro por pedir a su
subordinado que siga el protocolo. Mucho gallo anda suelto.
Cómo
veis casi no he hablado de los casos, y es que cada vez son menos
necesarios para las tramas. Lo mejor es lo que se teje alrededor. El
caso más interesante ha sido el del bebé hermafrodita. Sus padres
creían que era un niño pero tenía los dos órganos sexuales.
Parece tener fácil solución pero es que extirpar e órganos
masculino es menos arriesgado, por lo que deciden esperar a que su
hijo esté seguro de su sexualidad, para evitar complicaciones y
traumas.
Además
tenemos el caso de un chico muy religioso que pierde la fe porque en
el quirófano murió y lo reanimaron, y en ese momento, no vio nada,
creía en algo después de la muerte pero no ocurre nada y deja de
confiar en la religión. A pesar de los intentos de Emily, su novia y
de la propia Bandari, que realmente quería al chico porque había
sido su primera operación; el chico sigue escéptico pero al menos
sigue contando con su enamorada como apoyo.
Hasta
aquí este episodio al que no sé ni como catalogar. Ha estado
entretenido como siempre, pero le falta esa intensidad que suele ser
típica de los dramas médicos. ¿Será lo que ha fallado? Pues
puede, pero hasta aquí llega la fe de la The CW en la serie. Y tras
este 0,3 en demos y ese poco más de millón de espectadores han
acabado con el Denver Memorial.



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