Emily
Owens consigue que termine un episodio con buen sabor de boca, lejos
de que sigo viendo intentos forzados y horribles de convertirse en
una Anatomía de Grey en miniatura. Las tramas de amorío de Emily
parecen avanzar, y ya iba siendo hora cuando en tan poco tiempo de
serie es lo único que hay que descubrir: si se decanta por su amigo
de universidad o por su jefe; decisión difícil ya que parece que
los dos son bastante buenos con ella, supongo que tendrán que
descubrir algo muy negativo en uno de los dos porque sino ni Emily ni
nosotros podremos decidir.
Ambas
historias avanzan aunque con Owens reducida al nivel de observadora.
Cassandra está un poco celosa de Emilt, eso cualquiera puede verlo
porque es más que obvio que la química que tienen Will y Owens es
especial, es la de dos amigos -puede que algo más- que se siente
cómodos entre ellos, así que no se le ocurre una idea mejor que
organizarle una cita a ciegas a Emily. Nada saldría mal sino fuese
porque desde el minuto uno de conocer las intenciones de su novia
para con su amiga, Will se ha convertido en un monstruo de ojos
verdes y ha estado rabioso de celos todo el rato. Incluso Emily se ha
dado cuenta y sin los aspavientos que hubiese regalado hace tiempo.
Además comparten un paciente de lo más raro que no sirve para otra
cosa más que para ver la complicidad entre ambos. Y lamentablemente
también me recuerda al episodio de Grey's del accidente en la
convención fantástica con todos aquellos hobbits y seres raros
pululando por el hospital.
¿Futura y final pareja?
El
otro asunto viene por Micah, que decido a luchar por una relación
que nunca debería haber empezado, se muestra distante con Emily por
mantener la jerarquía Interno Residente que tanto cuesta mantener en
las series médicas. El problema es que la paciente que ambos
atienden tiene cáncer y acaba falleciendo por lo que como buena
amiga Emily se muere de ganas de preocuparse por su amigo -puede que
algo más- sabiendo por lo que está pasando con su madre. El cambio
llega cuando decide romper la relación que tenía.
Otra
a la que nos han permitido conocer algo más ha sido a la doctora
Bandari. Si en el piloto dije que era una mala copia de Bayle, ahora
es más que obvio. Una gran cirujana que ocupada en salvar vidas y en
hacerse un nombre en el panorama médico está descuidando mucho su
vida privada, una vida de la que no sabíamos nada pero que resulta
existir, la jefa está casada. Por suerte parece abrir los ojos
-Miranda también los abrió y tarde en Grey's Anatomy- gracias a una
paciente que sufre un ataque al corazón a los 31 años por culpa del
estrés al que se somete ella misma no siendo capaz de desengancharse
del trabajo, además que el marido de la mujer quiera dejarla y le
pregunte cuanto tiempo debe esperar para que no sufra ningún otro
ataque entra en ella de verdad porque vé una cercanía demasiado
grande con su vida.
No es Miranda...
Un
episodio con pocas tramas pero relevantes, en las que eliminan lo
adicional que reinó en el anterior episodio. La audiencia ya no
preocupa porque la serie está sentenciada aunque a decir verdad ha
sido mala de nuevo. Dejamos a Emily y su querida amiga -a la que
hemos dejado de ver casi por completo- tirando la ropa de “Heidi”
que guardaba Emily y dándole el toque femenino que tanto la ha
favorecido en su momento cita. La verdad es que esta semana me han
salido reviews bastante cortas y no sé por qué. Supongo que será
la falta de tiempo que me obliga a sintetizar más todo; si creéis
que falta algo o lo que sea podéis dejarlo ahora en los comentarios.



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