¡Estamos
de estreno! En la misma semana en la que dejamos en el blog The New
Normal damos la bienvenida a la nueva sitcom de ABC, How to live with
your parents (for the rest of your life?, ¿un poco largo, no? La
verdad es que este piloto parecía querer dejar claro, en exceso, que
es una comedia, y hay comentarios y situaciones que no me terminan de
cuadrar, pero para ser el primer contacto, creo que tiene
posibilidades. La principal razón por la que, incluso en los
Upfronts, me decidí por esta serie es que la protagonista es Sara
Clarke, la gran Elliot de la mítica Scrubs, por lo que veía
posibilidades de reírme, y alguna que otra vez lo he hecho. Si ya
habéis conocido a Polly y a su familia, lo analizamos tras el salto.
Polly
es una recién divorciada y madre de una niña, Natalie, que se ve
obligada a vivir con sus padres, Max y Elaine, para superar la
ruptura y dejar atrás el pasado. La cosa parecía temporal pero ya
son seis meses los que llevan viviendo allí y la cosa no parece
tener pinta de cambiar, porque según Polly no es una fracasada, sino
que es Trendy.
Elaine,
la madre, es una mujer muy liberal, tanto que no le importa hablar de
sexo con en donde sea y con quien sea, además de tener un gran
interés en ir de fiesta y ¡hasta en pastillas! Pero aunque parece
un cóctel estupendo para un personaje de momento en las que más me
ha chirriado de todos; ella está casada con Max, que no es el padre
de Polly, pero que ya lleva en la familia muchos años. El pobre está
lleno de inseguridades, y más aún desde que tuvo cáncer de
testículos y perdió una de sus bolas.
Polly
trabaja en una tienda de batidos, con una compañera que me tiene
buena pinta, y con un jefe un poco pardillo al estilo de Han en 2
broke girls. Allí conoce a un cliente, “el superman judío” que
la invita a salir y ella acepta pero no muy convencida. El motivo es
ni más ni menos que no quiere parecerse en esa parte a su madre, que
tras perder a su marido se acostó con todo el mundo de clase de
apoyo y ella de niña tuvo que ser testigo de sus ligues, así que no
quiere algo así para Natalie y camufla su cita como fiesta de
trabajo. Sería una idea bastante buena sino fuese porque te recogen
con flores en casa de tus padres. La cita no acaba muy bien, entre la
mezcla de medicamentos y alcohol del judío y la locura que tienen montada en casa cuando llegan acaba por fastidiar la noche.
Huyendo de la escena del crimen
Natalie,
que aparentemente es una niña muy mimada y que tiene miedo de un
montón de cosas: tiene miedo a los perros, pero nunca ha visto
ninguno; odia las esculturas, no puede dormir sola... acaba por tener
que pasar la noche con sus abuelos como niñeras. Para que la niña
pierda miedo a los perros la llevan a una perrera a ver cachorritos
para que pueda ver que no hay nada de malo en esos animales, allí la
tensión de uno de esos perros rabiosos y una abuela a la que se le
escapa que Polly tiene una cita y un abuelo que dice que Santa no
existe acaban por comprar un cachorrito.
Por
si todo esto no fuese caos suficiente, también conocemos a Julien,
el ex marido de Polly, y que no resulta mal hombre en absoluto. Vale
que es irresponsable, motivo por el que lo ha dejado, pero al menso
ahora tiene un buena amigo en él. Ha tenido varios momentos
graciosos, como cuando compra uno de esos martillitos naranjas de las salidas de emergencia por si alguna vez necesita romper la
ventana de su coche en caso de inundación o cuando su coche se
estrella porque se le ha olvidado poner el ladrillo que lo frena.
Pero en el fondo, aunque Max está harto de que ronde tanto por casa
él dice algo que ya se veía venir, como no estuvo antes donde tenía
que estar quiere cuidar de Polly y Natalie y por eso no se aparta. De
momento es Julien el personaje que más me ha gustado.
La niña es muy mona
Cuando
coinciden todos en casa se desata en caso, y es que la mascota
aterroriza a Polly, y es que es ella la que posee todos esos miedos y
se los ha trasmitido a su hija, convirtiéndola en una niña
dependiente. Polly por fin parece espabilar, y hasta decide dormir en
su propia habitación. Necesita madurar y eso que como bien dijo
Elaine al principio en esa casa Polly es la normal.
En
cuanto a audiencias ha estado sobresaliente, pero no sé hasta que
punto ha sido cosa de la novedad y del arrastre de Modern Family o si
realmente podrá repetir estos datos, y es que casi 9 millones y un
2,9 en demográficos la han seguido en Estados Unidos. De momento el
potencial lo tiene, aunque pueden caer en los tópicos y en bromas
sin gracia por intentar ser graciosos en exceso.



La verdad es que me esperaba que fuese peor de lo que ha sido viendo lo que decían de ella, además del suspenso que le dan en IMDB. Habrá que ver el segundo a ver si sigue buena tendencia o se descalabra.
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