How
to live ve incrementados sus datos de esta semana y no es sorpresa,
Modern Family ha vuelto y el arrastre le permite contar con más de 6
millones y un 2,2 en demos, esta es la parte positiva, que los datos,
gracias a tener buena compañía en la noche de los miércoles, son
buenos. La mala noticia es que este episodio no ha sido bueno, de
hecho es quizá el más flojo de los cinco que llevamos, y aunque
esto es totalmente subjetivo, por primera vez, no me he reído ni en tan solo un momento.
Para
empezar, creo que el haber utilizado a Julian como conexión cómica
de la forma de educar a los hijos que tienen Polly, su novio, Elaine
y Max no ha permitido aprovechar a este buen personaje como se
merece. Simplemente nos ha servido para conocer su implicación con
el medio ambiente, y a mí en particular, me ha recordado a una
profesora de inglés de la secundaria que también lloraba cuando
veía basura tirada en el suelo. Es decir, no ver a Julian en estado
puro me produce casi el mismo bajón que suponía no ver a Jane en
los episodios de The New Normal.
En
lo que las tramas fuertes del episodio, ambas han versado sobre el
modo de cuidar a los hijos, mostrando las claras diferencias entre el
método Polly y el método Elaine y Max; y no me estoy refiriendo a
las escenas del flashback en el metro que tanta penilla me han dado.
Polly
está consintiendo a Natalie en exceso, la escena en la que Natalie
obliga a su madre a meterse en el jacuzzi para poder terminarse el
brócoli es un claro ejemplo, pero tener un poco de tiempo sin ella,
y ver la dinámica tan parecida que tiene Scott con sus dos hijos
hace replantearse el modo de cuidar a Natalie. De momento parece que
ha servido para calmar uno de los berrinches de la niña, pero no sé
hasta que punto pueden tener credibilidad como padres Polly y Scott
si siguen “chocándose las cinco” cada vez que hacen una buena
corrección.
Aprendiendo a ser padres
Por
otro lado, Elaine y Max han vuelto a ser las niñeras de Natalie, la
verdad es que la forma que tienen de actuar los padres de Polly
cuando tienen bajo sus responsabilidad a su nieta es de las cosas que
más me gustan de la serie: los nervios de Elaine, el Max más
inspirado tratando de controlar la situación o la imposible
capacidad de Elaine de “sentir dos cosas a la vez”. Ambos parte
con un objetivo auto-impuesto, aunque solo sea por poder acudir a la
feria a la que querían ir, enseñar a Natalie que existe una
jerarquía, y que su papel como niña está debajo del de adulto.
Ambos
acaban por ceder a los caprichos de la pequeña, a la que terminan
incluso perdiendo entre esa enorme cantidad de globos rosas, y la
cual vuelve a mostrar una vez más el poder que tiene para solo tener
seis años, y consigue chantajear a sus abuelos a cambio de una
cabra, cabra que acabaría siendo un regalo para Julian que la
bautizaría como Terrance.
Están todos como goats
Así
se han movido esta semana los protas de How to live. De verdad creo
que es hora de que Polly y Scott rompan, no creo que esta dupla
funcione muy bien, de hecho es la parte que más me está disgustando
de todas las tramas. Puedo entender que como el reparto habitual es
reducido, son solo cinco fijos principales haga que las historias
tiendan a repetirse un pelín, pero no espero eso tan solo en el
capítulo cinco. Por último, disculparme, creo que he estado
escribiendo Julian como si fuese “Julien” y no sé por qué me
sonaba mejor de la forma errónea. Al menso no he tardado tanto
tiempo como cuando intentaba escribir Rumple entero, esfuerzos a los
que ya evito someterme.



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