Tras
el claro bajón de la trama en el anterior episodio, este sexto ha
logrado dejarme muy buenas sensaciones, a pesar de un hecho que me
parece imperdonable. Natalie cada vez es más mona, Elaine cada vez
me gusta más y sigo encantado con el personaje de Julien. Han
avanzado en varias situaciones y han logrado dar algo de ritmo a la
serie, además de hacer reír, que esta vez si lo han logrado. ¿Lo comentamos?
Para
empezar vamos con Polly y el error garrafal de la serie. De repente
en una breve escena nos muestran la ruptura con el enfermero y que se
ha dedicado a ligar con varios hombres hasta que conoce a Ryan, el
que parece ser el posible segundo remplazo de Julien. ¿Pero que
clase de forma es esa de hacer desaparecer a un personaje? Al menos,
creo yo, deberían habernos mostrado alguna discusión en un capítulo
centrado en eso, pero nada, pasan de la máxima alegría del episodio
de la cabra a la más tonta ruptura.
La
cuestión es que una Natalie hasta las cejas de café y sus padres
los ven besándose, y aquí la niñita de la cafeína cae en la
cuenta de que no es justo que su padre esté tan solo, y es que
quieras que no, la niña está en lo cierto y Polly cuenta con sus
padres y con la niña la mayoría del tiempo.
Por
lo que Polly tiene como objetivo encontrar una nueva chica para su
ex, y a él no le gusta cualquiera, sino que le gusta una elegante
mujer que suele ir a comprar yougur helado al sitio en el que trabaja
como helado gigante de goma-espuma. Tras unos momentos graciosos de
robo,, que la mujer confunda a Elaine con una gitana y demás; Julien
y la mujer parecen entenderse. Algo que no apruebo en Julien, si
sabes que acabas de compartir una ducha especial con esa mujer, ¿a
qué coño le abres la puerta a tu ex mujer en toalla y la animas a a
pasar tan alegremente? A Polly le ha dolido, está celosa de que su
ex quiera cambiar por esa mujer y que no lo haya hecho por ella, pero
al menos por ahora ella también tiene su nuevo “amor”.
Helado busca novia
Con
la parte que me he reído ha sido la protagonizada por Elaine.
Resulta que la madre de Polly es una muy mala influencia para Natalie
debido a que es muy amiga de lo ajeno, es decir, tiene cierta afición
por robar. Aunque al principio eran pequeñas cosas como esa hoja de
laurel y el resto de condimentos que se había guardado en el
sujetador; pronto pasó a robar el muelle para Natalie o comida en la
tienda de batidos en la que trabaja su hija. Hasta tal punto es
habitual en ella, que Natalie ha robado en el colegio una calculadora
de un compañera y se excusaba en que no debía de ser malo robar si
su abuela lo hacía todo el rato. Vaya golpe para Eliane y vaya
llamada de atención, aunque como hemos visto sigue igual y en la
escena final acaban por tener que huir mientras Max pagaba todo lo
que se había llevado. Por cierto, me ha gustado mucho el detalle de
que cada vez que se ve en apuros se tome baños, y es que ha
necesitado unos cuantos esta vez.
Pequeños Golpes
Esto
ha sido lo grande, interesante será ver como desarrollan las
relaciones de Polly y Julien, así como seguir viendo que disparatada
situación han de afrontar nuestros muy queridos Elaine y Max. En
cuanto al tema audiencias, algo que es muy necesario, sobre todo
teniendo los upfronts el lunes 13 de mayo; a pesar del bajón de
Modern Family se han logrado mantener en los dos en demográficos y
rozando los 6 millones de espectadores, por lo que todo puede pasar.



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