Baby
Daddy es una serie pequeña, una rookie: dos temporadas, solo 12
episodios, con este; en una cadena pequeña en la que opta a una poca
audiencia que suele superar el millón de espectadores. Pero si algo
trata bien esta serie es el uso de las redes sociales. Anoche, pude
comprobarlo en Twitter mediante una serie de Hash Tag, que acompañan
en la pantalla desde los inicios, y que van centrando los comentarios
según lo que están viendo en escena: que si el de Danny y Riley,
que si el que enfrentaba a Ben y Fitch... y la interacción de los
actores hace que la pequeña Baby Daddy afiance ese número fijo de
espectadores. Por ese lado, tiene mi enhorabuena.
Si
algo transmite la serie es naturalidad, los actores, las bromas...
todo parece haber encontrado su sitio, y parecen surgir de una forma
lógica aunque absurda, y es que no hay que olvidar que es una
comedia. La reina de las tramas hace bastante tiempo que es Riley,
quizá porque sea la única chica del grupo o porque casi tiene un
millón de seguidores en Twitter y eso puede atraer a la masa de fans
que tiene la rubia, pero el caso es que tiene tres hombres detrás de
ella, y los cuatro capitalizan casi todo el tiempo del capítulo.
Vayamos
por partes. Por un lado tenemos al mayor de los Wheeler, Danny parece
haber encontrado en la modelo rusa la chica perfecta para olvidar a
Riley, y es que no pueden separar los labios ni para hacerse una
foto, pero en el fondo, y por mucho que lo niegue su corazón sigue
con su mejor amiga, con Riley. Bonnie ha funcionado de madre, lo ha
escuchado y aconsejado, y es que al parecer los únicos que no saben
que a Danny le gusta Riley son la propia interesada y Ben. Pero esto
de las tecnologías es lo que tiene, y más cuando estos smartphones
habituales al mínimo roce se activan y se convierten en todo lo más
alejado de la palabra smart, y accidentalmente se grava la
conversación en el buzón de voz de Riley y se envía. Esto
desencadena los momentos más graciosos del capitulo, con una Bonnie
tratando de robar el móvil de Riley para borrarlo y llegando a
fingir no escuchar la música cuando el tono venía de su pecho.
Confesando secretos
Pese
a que el móvil acaba pasado por agua, Riley logra escuchar el
mensaje y acude a Danny con la cabeza llena de dudas, pero Danny está
con la rusa y acaban por no poder hablar sobre el tema, ni
mencionarlo; y una Riley decepcionada y triste borra el mensaje. Esa
reacción me hace creer que esté más cerca el Danny-Riley que el
Ben-Riley.
En
el otro lado de la historia Ben y Fitch. El primero está obsesionado
con que el doctor no es trigo limpio, y todo porque le parece que es
igualito que él porque ha utilizado como tácticas de ligue todo
lo que parece estar utilizando Fitch, aunque lo de éste parece ser
cierto. Incluso se le ha iluminado la cara (a Ben) cuando ha
descubierto que el médico trabajaba de camarero como él, ¡qué
monstruo”. Todo parecían paranoias suyas hasta que ve como Fitch
se pone un anillo de matrimonio tras despedirse de Riley.
Aquí
es cuando todo el mundo se presenta en la cita de Riley y del doctor:
Ben, Danny, Bonnie, la rusa, Emma, Tucker y el jefe de éste. Y
acaban descubriendo que Fitch estuvo casado, pero que es viudo porque
su mujer sufrió algún tipo de accidente con un elefante, considero
que no era este un tema en el que hiciese falta quitar drama. Además,
Ben y Ficth tienen una conversación en privado, donde el padre de
Emma decide echarse a un lado porque ve a su amiga feliz, y todo por
no querer admitir que está enamorado de Riley, o puede que todavía
no lo tenga claro.
Cabezota...
Por
último, y tristemente menos importante, Tucker. Me recuerda a
Winston de New Girl, mientras que el resto tienen sus tramas más o
menos complicadas, con cierta continuidad, él sigue revoloteando
entre las escenas, muchas veces incluso como mero extra o como
personaje ridículo con sus bailes. Esta vez, ha intentado caer ver a
su jefe, un presentador de televisión, para poder dejar de repartir
cafés y poder dar el salto a la fama. Pero no sale muy bien, y es
que se centra en mejorar la imagen del susodicho, y es que es
complicado porque acapara denuncias por acosos de mujeres y no se le
permite ni siquiera entrar en vestuario y maquillaje si no hay
alguien acompañándola. La idea de juntarle con niños y mascotas
tampoco da resultado.
Echamos
el cierre a otro capítulo más, la serie que más gracia me hace de
la semana, y es que creo que How to live y Goodwin Games morirán sin
saber que eran comedias y no historias absurdas con cero reacción
cómica.



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