Honestamente,
no tengo ni idea de la edad de Emma, pero es que con dos temporadas
casi finiquitadas, resulta que ahora deciden bautizarla. Es una
excusa perfecta para volver al padre gay de los Wheeler, pero cada
vez me gusta menos este personaje ocasional, por lo que me alegro de
que haya pasado su aportación (o eso espero). Todos han estado
centrados en ese acontecimiento, pero por desgracia este capítulo no
ha conseguido gustarme del todo. Seguimos tras el salto.
En
uno d ellos lados más ligeros de la y trama bautizo, hemos tenido a
Riley, elegida madrina, y con el complicado honor de escoger a su
“pareja” en dicha actividad: ¿Danny o Tucker?
Para
lograrlo ha organizado una competición en la que ninguno de los dos
ha salido bien parado, pero acaban por pedirle a Ben que haga su
trabajo y éste los escoge a ambos. Aunque no han sabido compartir,
la lucha de agua bendita lo deja bastante claro. Siendo los tres,
unos personajes de los más fuertes de la historia, me resulta
demasiado decepcionante que juntando a los tres en la misma trama sea
tan absurda y de esta ínfima relevancia.
¿Quién está al mando?
Por
otro lado, Ben ha estado “flipando” mucho porque está recibiendo
dinero en el correo como regalo a Emma, y aquí es cuando descubre
que él también había tenido dinero, pero claro, como sus padres se
fueron de viaje, no le quedan ahorros. Su principal baza
recaudatorio, pasa por invitar a la tía Betty una mujer que siempre
había sido muy generosa, pero con la que no tienen buen apelación
tras un percance con Bonnie y ella. Algo relacionado con la palabra que empieza por B****. Pero deciden jugar a la familia
perfecta aprovechando la visita del ex marido de Bonnie, Ray; el cual
tiene sus propios problemas relacionados con su novio Steve que
quiere casarse con él.
La
verdad, es que la historia del “robo” del dinero me ha resultado
muy habitual, quizá sea porque Bart Simpson se emancipa por culpa de
eso, por lo que me resulta un recurso y una trama muy manida. No creo
que solo existiese esa forma de hacer llegar a la tía.
La
mujer parece creérselo, incluso se lamenta por no haberle regalado
nada por su boda, pero es que claro, no había sido una boda
tradicional: iglesia, vestido... así que hasta Bonnie quiere casarse
de nuevo solo por hacerse con el dinero de la pobre señora. Esta
señora es lo único que hace al episodio algo más sabroso, pero
poco, y es que los momentos de ella durmiendo en el sofá o encerrada
en el baño ha sido bastante gracioso. Esta actriz me ha gustado, de
hecho me ha recordado a Dolores Umbridge de Harry Potter en algunas
reacciones. Quiero más de la extraña Betty.
Betty y los tortolitos
Pero
todo se complica, el novio del padre, Steve, llega para hablar, y
ciando se entera de toda la mentira, no está nada contento; encima,
Danny lo invita al bautizo y ahí se levanta toda la mentira. Golpes,
idas y venidas, y muchos nervios acaban por hacer sacar de quicio a
la mujer y por decidir no dar dinero a ninguno. ¡Hasta Emma se ve
obligada a pagarlo!, y es que deciden bautizarlo en el grifo de la
cocina.
Queden
los capítulos que queden, que se dejen de relleno sin sentido, que
se centren en las tramas que les funcionan para que nos dejen con
buen sabor de boca de cara a la siguiente temporada, porque Baby
Daddy no logra dejarte enganchado de una semana a otra. Otras
comedias lo consiguen, así que no es culpa del género, sino de la
forma de narrar la historia. Que los 10 capítulos d el primera
temporada hayan gustado bastante, no quiere decir que si aumentamos
el número para estirar el chicle vaya a funcionar igual.



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