El
título deja claro que el asunto Ava Hessington está dejando sin
armas a la firma. Y es que la dueña de Hessington Oil aporta tantos
problemas como beneficios económicos a Pearson-Darby, o mejor dicho,
es la empresa la que aporta esos beneficios y vamos a tener que ver
como lidian con la difícil decisión de que anteponer, si a la mujer
o al dinero; y claro, no todo el mundo tiene la misma estima por la
ex Lady Stark. Además vemos como de nuevo Donna vuelve a hacerse
pequeñita a si misma y eso en una mujer tan segura como parece no me
parece sano.
Voy
a empezar con el caso de Donna que es más rápido y en el fondo es
lo que más me ha gustado de capítulo. Cuando el resto se ponen
serios a veces le pierdo el punto me gustan más cuando juegan sucio
y se apuñalan con gracia.
Huntley
se confirma como el catalizador de la relación Harvey-Donna o de lo
que quiera que quieren los guionistas que tengan, y si no es
noviazgo, y boda, y churumbeles no sé qué tienen en la cabeza. Él
sigue flirteando con ella, y el de la seducción es un juego que
parece hecho para la pelirroja que acaba “firmando” un trato con
el Harvey británico, van a tener una relación basada en llenar
ciertas necesidades durante el tiempo que Huntley (seis semanas) esté
en New York. Hasta aquí todo perfecto, porque de hecho son los dos
bastante graciosos y cuando se unen es un no parar de frases
ingeniosas que a ambos parecen sentarles bien.
Pero
la segura Donna que “juega” libre con Huntley empequeñece cuando
decide contarle su “relación” a Harvey para que esté al tanto
de lo que ocurre, bajo consejo de Rachel. Vale que Harvey no tiene el
mejor de los días después de discutir con Jessica, pero parece que
“negarle” una vida a Donna le sale natural, puesto que no es la
primera vez que Specter le deja claro a Paulson que trabaja para él.
Tras el enfado de Harvey por unas simples fotocopias para Huntley,
Donna comprende que no es el mejor momento para decíselo y puede que
no lo haya. Espero que esos gritos sean por unos celos enterrados de
los que ni siquiera él se haya percatado, porque sino, la reacción
no tiene ningún sentido; ni él, ningún respeto por su más fiel
aliada y amiga.
Pequeñita
La
situación con los cabezas pensantes de la compañía me hace en
cierto modo gracia. Hace una temporada, Louis intentó cortar la
cabeza de la firma tras unir sus intereses a los de Daniel, y ahora
aparece ser el más fiel aliado de Pearson tras ver que Harvey tiene
un trato con Darby, del cual todavía ellos no saben nada.
Ava
ha traído a la serie bajo el brazo dos caso de lo más interesantes:
el caso de soborno del que ella misma se ha declarado culpable; y el
caso de asesinato por el que todos, y por todos me refiero a Harvey,
Mike, Louis y Katrina; la declaran culpable. Pero la empresaria del
petróleo ha estado jugando con la paciencia de todos porque quería
hablar públicamente, quería enfrentarse a Cameron y poder explicar
que ocurre realmente, porque repite una y otra vez, que ella nos es
culpable. Tras hacer un simulacro, los cuatro, de diferentes formas,
acaban por creer a Ava y por arrepentirse de lo que han terminado por
hacer. Yo sigo sin fiarme, creo que puede ser una gran mentirosa, y
de hecho, que los engañase a todos daría algo de chispa a la trama.
De
lo que se arrepienten es de quitarle la empresa. Así es, Louis ha
tenido la idea, que ha sido respaldada por Jessica. El cliente de
Pearson-Hardman es Hessington Oil, no Ava Hessington; por lo que si
se quitan a Ava de en medio pueden seguir beneficiándose de los 14
millones de dólares que el contrato produce. El problema, es que
cuando todos empiezan a creer la versión de Ava es demasiado tarde
porque los miembros de la junta han votado y la ha echado. Me da pena
por Louis, porque cuando quiere arreglar ese asunto Jessica no se lo
permite, además parece dejar muy claro que la culpa es de Louis,
aunque realmente ha sido Jessica la que ha cruzado la línea.
Jessica
ha sido muy mala en este episodio. Pro primera vez ha visto que la
fusión que tanto reparo le había causado a Harvey se vuelve en su
contra. Porque, tener el 49% del poder te deja con la misma capacidad
de mando que tener un 1%, ninguna; y cuando ha intentado que Darby
diese permiso al remplazo de Ava él se ha negado, y no solo eso,
sino que saca a relucir que en cierto modo, aunque sean
Pearson-Darby, en realidad es un simple Darby. Jessica odia ser el
número dos y Harvey asís e lo hace saber; así que por el momento
no sé qué alianzas acabarán formándose, aunque me parece que
acabarán buscando lo posible para que se unan todos en contra de
Darby y presentar un Pearson-Specter o incluso un
Pearson-Spceter-Litt.
49% no es suficiente
Por
último, dejamos a la pareja más “sosina” que puede existir.
Rachel y Mike. La temporada pasada creía que habían traído a
Katrina para que tuviese un “rollete” con Ross y así hacer
esperar todavía más la posible relación entre Mike y Rachel, pero
esta opción parece que fue desechada pero que está experimentando
un intento de reciclaje. Pero Katrina y Mike lo único que comparten
es su afición por Los Soprano y The Wire y vemos como por fin Rachel
y Mike se dicen que se quieren. Todo muy maravilloso.
A
pesar de que la seriedad a mi me baja un poco del carro de la serie,
Suits tiene algo que pocas series tienen, y es que todos los
episodios suelen ser muy reglares en cuanto a calidad, y eso es
cuanto menos extraño. Hay muchas series que aun teniendo temporadas
cortas son expertas en hacer que sobren la mitad, pero ellos no son
un ejemplo de ello. Estoy especialmente contento porque este último
capítulo se ha quedado en 2,99 millones y es la primera vez que esta
temporada está tan cerca de los tres millones, y si sigue en aumento
estaré todavía más feliz. No entiendo mucho la bajada de audiencia
con respecto a la segunda parte de la temporada anterior, pero con
suerte Darvey reavive la audiencia como en el asunto despido. ¡A
comentar!



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