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in the game tiene de todo menos de Game. El deporte de colegio es una
mera excusa para ver como lidian los personajes con su vida privada,
pero vendría de maravilla algo más del deporte. Cada episodio
aprenden una única cosa, y ni siquiera la aprenden bien. A ver, no
me espero (ni quiero) un Friday Night Lights de béisbol infantil,
pero me gustaría ver algún mini-partido (aunque sea de
entrenamiento. De momento, seguindo profundizando en la personalidad
del Cannon que es el personaje que más se está mostrando inclsuo
por encima de Terry. ¡Que comience el partido!
Strike.
Bateo. Carreras frenéticas de base en base. Carreras. Equipo.
Tensión. Deporte. Competición.
Ninguna
de esas cosas han aparecido de momento en la serie, mientras tanto,
los niños aprenden como deslizarse para avanzar terreno cuando se
acerquen a cada base. Los hay que se quedan cortos, hay alguno que
prefiere dar volteretas al estilo gimnasia rítmica... la cuestión
es no hacerlo bien a la primera porque si algo tiene que quedar
claro, por si no lo estaba ya, es que son una panda de inútiles.
Dick,
que tiene un modo muy extraño y asqueroso de intentar ligar con
Terry, le encarga a la entrenadora que venda chocolatinas para
recaudar junto a su equipo de béisbol. Pero, cuando comienzan la
batallas por ganar dinero, a Terry se le ocurre algo mejor. Su padre
ha estado desesperado. Viendo películas románticas, golpeando más
cosas que de costumbre... y llega a la conclusión de que su padre
necesita compañía, necesita una novia para divertirse un poco. A
ver, me parece precipitado que la semana pasada se hayan pasado dando
vueltas a la tristeza del Cannon por la pérdida de su esposa y que
ahora le empujen a brazos de una mujer. Además, la vida de Terry
está lo suficientemente rota como para que se centre en arreglar la
de su parte, debería dejar de vivir a través de su padre.
La novia del Cannon
Los
niños encuentran a la mejor candidata, pero él no está por la
labor y se comporta de una forma muy desagradable. Despertando en
casa con una compañía muy diferente. La mujer más ordinaria,
sucia, jeta que os podáis imaginar, y claro, a Terry no le gusta ni
un pelo lo que está haciendo su padre. Y resulta que todo era una
broma, que era una forma de poner a su hija en su sitio. Por suerte,
la candidata del supermercado consigue ablandarle, además de que
Terry acaba asestando el golpe definitivo al deshacerse de la tele
para reponer el dinero de las chocolatinas.
Por
su parte, Danny sigue viviendo su particular odisea amorosa. Michael,
el hijo de Lulú (el de las cabriolas) le comenta que Vanessa, la
niña que le gusta, ha roto con David. Por lo que le anima a intentar
avanzar con ella. Por desgracia, ya sabemos como son los niños,
cambian de opinión a lo largo de una misma mañana y Vanessa vuelve
con el chico justo cuando Danny había dado un paso bastante
romántico. Estos niños cada vez crecen antes, pero, ¿qué clase de declaración es esa a los 10 años?
Seguimos
prácticamente como estábamos. Terry “entrenando” y centrada en
el Cannon, el niño jugando mal y sin conseguir a la chica y el
abuelo algo menos gruñón. ¿Cuándo empieza la temporada de
béisbol? ¿Cuándo veremos algo más que niños disfrazados de
jugadores todo el día? No son Boy Scouts. Debería de quedar claro.
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