El
capítulo de esta semana trata sobre la confianza, eso que semana
tras semana pierde Once upon a time y que esta versión en Wonderland
todavía no ha logrado obtener. Los personajes ansían poder confiar
en sus “cercanos” y es que cada bando, malos y buenos, parecen
necesitar uno d ellos otros para lograr sus objetivos, y ni Alice
termina de fiarse de la Sota ni la reina de Jafar. ¿Tardaremos en
confiar en la serie? ¿lo haremos en algún momento?
Once
upon a time en Wonderland tiene poca fuerza. La trama se construye
muy lentamente, y es que claro, son 13 episodios para desarrollarla.
Ni siquiera la serie madre sigue más de ocho capítulos con la misma
trama, e incluso así resulta a veces demasiado larga.
Este
episodio poco avanza, y como es solo el segundo pues se olvida y
punto. De momento los objetivos están claros: hay que odiar a Jafar
y a la reina, hay que querer a Alice y al genio y hay que sentir
cierta lástima por la Sota de Corazones.
La
pareja de héroes sigue centrada en rescatar al genio, y para
hacerlo, la mejor forma es encontrar la botella, pedir tres deseos
inofensivos y devolver al amado de Alice a la botella. El objetivo
está claro, Alice sabe dónde está la “casa” de su novio e
incluso la chica deja un cebo para engañar a todo enemigo: decir que
van a un sitio diferente para poder ver con quién se enfrentan. La
idea es perfecta, logran ver a Jafar pero aun así pierden la botella
porque el Conejito sabía donde estaba y se la ha entregado a la
Reina Roja.
Botella perdida
Hay
un problema, y es que ninguno de los dos, ni la Sota ni Alice, tienen
carisma de héroe. No aportan confianza ni seguridad a su causa. Él
parece ver el viaje inútil, mi teoría porque creo que está
enamorado de Alice y prefiere que pase del genio; y ella está muy
verde. Mucho amor, mucha práctica de espada pero sigue teniendo ese
toque infantil que no logra que confíes en sus posibilidades. Lo
mejor de esta parte ha sido descubrir por qué la Sota es tan reacia
al amor y a los sentimientos, y es que al parecer tiene el corazón
roto tras una “relación” con ¿Anastasia?
Por
su parte, los malos malísimos siguen mostrando que no son amigos,
que son compañeros por circunstancias de la vida y que ninguno de los dos confía en el otro. Jafar es más poderoso, y eso es lo que
juega en contra de una Reina que sintiéndolo mucho, tiene toda la
razón aunque poca gracia interpretativa. Ella está haciendo todo: ha logrado que Alice regresase a
Wonderland y ahora sabe donde está la botella; en cambio el enemigo
del genio lo único que hace es tratar de asustarla como si fuese un
peón en su lucha.
Unos malos muy flojos
La
reina no se deja acobardar y engaña a Jafar que acaba frustrado en
su intento de lograr la botella pero es ella la que tiene la botella,
así cada uno custodia una cosa y la Reina se asegura su
“permanencia” en esa historia.
Lo
dicho, las cosas están como estaban después del piloto. El croma
hace mucho daño, la única diferencia entre el Bosque Encantado y
Wonderland son un par de setas de cartón piedra y echo de menos una
personalidad fuerte que arrastre la serie hacia arriba, porque ni la
Reina ni Jafar lo hacen, y de Alice no me espero ni lo más mínimo
de fuerza. Por último, ¿les dan algún tipo de prima económica
cada vez que dicen “bloody hell”?



No hay comentarios:
Publicar un comentario