Si
en el anterior episodio tocaban remover los pecados del pasado de los Grayson, pare redimirse siempre nos han hablado de la
confesión, si eres católico, claro. La tensión entre todos los
personajes parece afilarse todavía más, salvo en algún caso en las
que parecen ablandarse (y eso es bueno).
Además,
a partir de ahora, la operación venganza se verá obligada a luchar
mano a mano con la cada vez más aterradora (por números) The
Walking Dead que se ha marcado 16 millones. ¿Salvará la confesión
el alma de los miembros de la serie?
Victoria
y Emily ya no se molestan en esconder el odio que se tienen, y en
parte es bueno para la serie. Es mejor que vayan de cara después de
estar dos temporadas completas haciendo el idiota para que los planes
de ambas fuesen un secreto. Pero claro, con tanta gente que ya sabe
grandes partes de la historia, pues es tontería.
Victoria
ha decidido traer a su nuevo aliado, Aiden, a la fiesta de
inauguración de Nolan, para ver como reacciona Emily al enfrentarla
a su ex; sobre todo después de contarle a Daniel lo de la propiedad
de la casa de Ross y sus todos los detalles de la relación de su
prometida con el inglés. Vaya numerito se marcan los revengers, que
acaban con Victoria confiando más en Aiden y con Emily gritando ante
todo el mundo que los Grayson están arruinados. Por cierto, si no
tienen ni un centavo, si venden sus cosas, ¿qué hace Charlotte
mandando a una modista a que le haga un traje a Jack.
Los Grayson están en bancarrota
Con
respecto a lo anterior, Emily y Aiden tienen un encuentro en la playa
al cierre del episodio, y resulta que están juntos en el plan y el
papel de Aiden pasa por acercarse a Victoria. Dos cosas: la primera,
el momento “herida de bala” ha vuelto a traer a la cabeza de
ellos y de nosotros que deberían estar juntos porque tiene una
química que no tiene con ninguno de los demás; y segundo, ¿veis
cómo no se podía desconfiar de Aiden todavía?
La
semana pasada, Emily eliminaba de su lista al Padre Paul, pero por
primera vez en la historia de las cruces rojas, se arrepiente de lo
realizado, y es que Paul ahora es un santo y además puede ser últil
de otra manera. Eso sí, se le perdona pero porque hace falta.
Emily
confiesa al sacerdote y en el confesionario le cuenta su plan: debe
convencer a Conrad de confesar sus pecados. ¡Esta parte sí es
sorprendente! Hasta Emily y Nolan están asombrados, y Aiden está
desconfiado. En la priemra temporada, parte de la historia pasó por
los remordimientos de Victoria y su intento de poner al descubierto
los asuntos de Conrad con David Clarke a cambio de su libertad, y
ahora en la tercera, (la segunda sigue siendo inservible para hacer
referencias) es Conrad el que, enfermo y cerca de su momento final,
decide limpiar su alma.
Pero
decide hacerlo, decide confesar a los federales todos sus horrores y
quedar en paz consigo mismo, pero a Victoria no le gusta en absoluto
la idea, y tras amenazarlo de muerte... Conrad tiene un accidente y
Paul sale gravemente herido o ¿muerto?
Crash
Otro
orden de cosas, parecen querer juntar sentimentalmente o al menos
como amigos a Jack y Margaux. Ya vale de mezclar a Jack con cada
personaje nueva que aparece en la serie. Que si llega Amanda, que si
Ashley no pinta nada en la serie y les aliamos... la cuestión
importantes es que Charlotte vive con él y van a cuidarse, y que la
preocupación de Emily por ambos parece tener algún efecto positivo
dentro del camarero, que sigue siendo incapaz de perdonar a la
revenger.
¿Sentirá
Conrad el accidente como una señal para no confesarse? ¿Habrá sido
Victoria la culpable o quizá el misterioso Patrick? ¿Volveremos a
ver más momentos Aiden-Emily que tanto me gustan? ¿Perdonarán Jack
o Charlotte a Emily pronto? ¿Hará algo interesante la francesa o
seguirá pareciéndome la nueva Ashley? Muchas preguntas y todas muy
parecidas a las que surgían en el 2011. Y por cierto, ¿hay más
gente en la lista?
¡A
comentar!



No hay comentarios:
Publicar un comentario