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Brooklyn Nine-Nine - Pontiac Bandit


Semana tras semana Brooklyn Nine-Nine se ha colado entre las series que realmente me hacen gracia. Estaba un poco harto de sitcoms que simplemente trataban temas no dramáticos, pero ahora juntando a New Girl y a los agentes se logran unas mañanas de miércoles de lo más interesante. Por eso, que los policías de la noventa y nueve de Brooklyn hayan vuelto ya es buena señal siempre. Además, en menos de un mes tendremos el episodio especial del día de la Super Bowl que con suerte servirá para aumentar la audiencia de las dos, además del retraso en su horario igual que le pasa a Revenge. ¿Habéis vuelto también?


Volvemos al trabajo y lo hacemos donde lo habíamos dejado. Los disparos que recibió Charles en el culo están curando, y como se aburre en casa solo, recordad que el pobre está falto de cariño desde su divorcio, aparece en la oficina montado de rodillas en una scooter sanitaria que le ayuda a llegar a todos los sitios.

Si de por si era pesado y un patoso, el no tener la movilidad completa no le ayuda para nada. Si en el piloto se estampó la cabeza tres veces seguidas intentando coger un muffin del suelo, esta vez ha roto tres tazas y se ha derramado el café caliente por encima antes de desistir en el uso de las pinzas.

Sus compañeros no han sabido apoyarlo, y se han estado escondiendo de él en el único sitio al que no podía llegar por culpa de los escalones, y encabezados por Ginna, que es tan cabrona que me encanta, acaban todos recluidos en los archivos. Vale que no es la solución, pero para hacerle feliz han estado dejando que hiciese y deshiciese a sus anchas, y entre sus elecciones comida asquerosas, Ginna me ha matado con la “piedra” en su comida; sus alarmas y pitidos cual camión dando marcha atrás y sus interminables y repetidas historias no ayudan a querer estar en su presencia. Lo que no ha estado tan bien es que él había sido testigo de los desplantes por culpa de la afición de Ginna por twittear todo lo que hace, llegando a arruinarle Downton Abbey a Holt.

Destemplado

Al menos han tenido una solución, el Capitán ha estado paseando por la comisaría con unos cachorritos buscándoles hogar. Hay que ver lo bien que juegan con la personalidad dura del Capitán y es que es tan absurdo que me hace mucha gracia, ese momento de “estoy sufriendo un dolor insoportable” sin mostrar en ningún momento debilidad alguna, normal que sea uno de los más valorados por la crítica, y por ello está pendiente de la resolución de un premio por ese papel. Otra que es muy graciosa y a la que está convirtiendo en la dueña de unos de los momentos más buenos en Santiago, es tan pelota que casi muere por querer adoptar a los cachorros del Capitán cuando es alérgica. Muy buenos todos.

Y si Charles tiene el culo herido es porque en su momento salvó a Rosa de recibir los disparos, y en esta ocasión ha sido la detective más dura de todos la que ha tenido el caso más importante compartido con Peralta. A todo esto, ¿dónde se ha quedado la apuesta de Amy y Jake si ya no enseñan ni el marcador? Lo importante del caso no es el criminal en sí, pues parece que vamos a seguir con ese caso, si no es en un futuro próximo será más tarde, pero alguien tiene que pillarle.

"Jack" Peralta, cazador de crocodilos

Rosa y Jake fueron juntos a la academia de policía, algo que yo, al menos, desconocía; y eso nos ha ayudado a conocer un poco más a la de por sí difícil de leer Rosa Díez. La detective detiene a un tal Doug Judy que acaba siendo una conexión más para la captura del Ladrón de Pontiacs, un criminal que lleva siendo el tormento de Jake desde hace seis años. Ambos acaban colaborado con el detenido para poder capturar al asiático que responde a la descripción de todos las personas interrogadas.

Rosa y Jake tienen una confianza muy fuerte, de hecho creo que es la relación que más fuerza tienen amos y ambos pueden confiar en el otro en el momento que salen las mil flexiones a la palestra: si uno está muy seguro se juega mil flexiones y así el toro ayuda por ser certero. Pero esta vez Jake falla, y Rosa se ve por primera vez falta de confianza en su leal compañero. Y es que, el detenido por Díez y el que nos conduce hasta el chino resulta ser el famoso ladrón de Pontiacs, así es, Doug Judy ha estado jugando con ellos durante todo el tiempo. Para recuperar la confianza de Rosa Jake va a tener que sudar, y mucho; porque ha tenido que hacer todas esas flexiones que había apostado.


Brooklyn ha vuelto en buena forma y no hay capítulo que desentone. Además, en esta ocasión ha logrado superar a la mismísima Jess de New Girl, aunque es normal, el capítulo de Clavado en un bar ha sido el claro ejemplo de un episodio hecho para rellenar. ¿Qué os ha parecido este reinicio del curso?

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