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Baby Daddy - Bonnie's unreal estate


Esta tercera temporada de Baby Daddy se me hace muy pesada a la hora de escribir. Solía ponerme casi e inmediato porque solían ser al menos entretenidos, pero últimamente no me aportan nada. La historia que nos están contando ya me aburre, y ya ni me importa que apenas utilicen a bebé en las tramas como se supone que deberían. ¿Por qué sigo? Realmente por inercia, y como no me gusta dejar las cosas a medias, pasemos al 3x04.


Lo más entretenido de ver en esta serie, y es algo que se ha mantenido así desde el principio, ha sido las tramas de Bonnie. Es una delicia de personaje a la hora de hacer comedia, y aunque algunas cosas, por no decir todas, están muy sobre-actuadas; la señora Wheeler a mí me gusta.

En esta ocasión y por enésima vez, ha intentado encontrar un trabajo e el que sea acta: y tras intentar, entre otros, esa “peluquería” que iba con ella a todas partes gracias a un cinturón, entre otros, ha decidido utilizar el favor de Brad, su yogurín, para encontrar trabajo como agente inmobiliario. Me ha sorprendido, y mucho, que hayan dado más continuidad a una trama, la del novio, que tan poco habían trabajado, y que encima hayan optado porque él no saliese en el capítulo.

La que ha aparecido es su jefa, una mujer muy dura, que tras un accidente por culpa de Ben, decide despedir a Bonnie, pero para tener una razón, decide darle una casa imposible. El problema: que cada hora suena un estruendosa “serenata” del campanario de al lado. Milagrosamente, y muy al final, consigue vender la casa a unas monjas sordas; y además, decide plantarle cara a su celosa jefa.

Las cosas de Bonnie

La otra trama ha tenido una aparición especial, interesante o aliciente si eres seguidor de Pretty Little Liars, y es que Lucy Hale ha llegado para interpretar a Piper, una mentirosa (guiño obvio) que es hija de un sacerdote y finge ser una monjita pero que entre otras cositas ha hecho un video sexual.

Riley es su niñera, el bufet de abogados en el que trabaja la ha obligado a resguardar a la chica de los medios e comunicación mientras su padre está siendo juzgado. Deseando que Riley la deje en paz acaba liando de mala forma a Tucker y Danny, que están en compitiendo en una apuesta extraña en la que gane el que no intente ligar con nadie.

La chica acaba buscando problemas a Riley, a Bonnie en el piso y a todos en general. Es la abogada rubia la que tiene que chantajearla al final para conseguir que vaya con ella. Eso sí, Danny ha perdido la apuesta por acostarse con ella. Son cosas como estas las que me lían, porque a Riley no ha parecido molestarle, Danny no se ha escondido, y de repente Riley NO está enamorada de Ben. Cambian demasiado de parecer, o al menos cambian la forma de mostrar las posturas de los personajes por lo que convierten la serie en poco coherente.

Una pequeña mentirosa


Sin tener mucha idea de lo que puede seguir de ahora en adelante, y porque parecen que cada semana nos pueden dar diferentes raciones o diferentes momentos. Sin esperar demasiado, nos vemos pronto, o eso espero. 

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