La
segunda mitad de la tercera temporada ha sabido reinventarse.
Mientras Neverland se nos hacía odioso y rutinario, es la tercera
vez que estamos durante un largo periodo en Storybrooke y no estaba
tan vivo el pueblo desde la maldición original. Si New York City
Serenade trataba de reagrupar personajes y Witch Hunt de darnos
motivos para odiar a Wicked, este The Tower, además de presentarnos
a Rapunzel, nos quiere enseñar lo peligroso que pueden ser nuestros
propios miedos. Una simple pesadilla, o vacilar en un momento vital
puede acarrear nefastas consecuencias con las que tener que convivir.
La cuestión es, ¿dejarse atrapar por los miedos o afrontarlos? Pero
lo más importantes, ¿tendremos que coraje necesario para hacerlo?
Nos
despertamos de una pesadilla en la que a David le arrebatan a Emma
una vez más y nos deja más que claro a lo que teme David. ¿Será
un buen padre? Ahora tiene una segunda oportunidad para cumplir con
sus obligaciones como padre, y aunque tanto él como Snow ya tienen a
Emma, no la han criado. Han estado dormidos 28 años en los que la
vida se ha encargado de forjar el carácter de nuestra sheriff, por
lo que a efectos prácticos, son padres primerizos.
El
miedo ya viene de antes, y es que, aunque no recuerdan el último año
de sus vidas, el sentimiento de temor hacia la paternidad sigue ahí.
Y como forman parte de un cuento, viven en castillos y demás
historias, tras compartir un trago con Robin Hood, al que nos están
metiendo con calzador a la mínima oportunidad como cuando
ascendieron a regular a Red, se encamina en la búsqueda de una
especie de patata-trufa rellena de cristalitos que ayuda a olvidarse
de los temores.
La princesa de la torre
Pero
el tubérculo mágico no funciona realmente así, y David lo descubre
gracias a su particular encuentro con Rapunzel. Con una trenza igual
de larga como de mal hecha, la princesa vive atrapada en una torre
enorme a la que David escala como en el cuento original. El único
problema, es que Rapunzel si no huye de la torre es porque hay una
bruja que aparece justo a tiempo para meterla de nuevo dentro.
¿Wicked? No. La patata mágica no elimina el miedo, sino que permite
que te enfrentes a él, o es parece.
De
vuelta en Storybrooke, Charming ha seguido manteniendo el
protagonismo, y eso es genial. Desde que tiene esa amistad extraña
con Hook me ha parecido ver a un David diferente, no tan enmarcado en
el enamoramiento, sino que es más humano, más real. David se lanza,
por su cuenta, a la caza de la bruja, pero lo que realmente hace es
perseguirse a sí mismo. Zelena le ha “obligado” a tomar parte de
una patata-trufa y se ve obligado a enfrentarse a su miedo. Tiene que
saber que puede ser un gran padre, que lo va a ser, que no va a
fallar a su familia... así él vence a sus miedos pero Wicked logra
hacerse con un “tótem” símbolo del coraje de David, la
empuñadura de la espada.
Algo "wicked" hay en el té
Como
no todo iba a ser David; él, junto al resto del Dream Team (Emma ,
Regina y Hook) han encontrado la casa de Wicked, muy del estilo
Kansas, y en ella han visto el escondite en el que Rumpel estaba
escondido, pero ahora, no está. ¿Habrá logrado escapar? ¿volverá
a su tienda para encontrarse con Belle? ¿qué quiere Zelena del hijo
de los Charmings? Hasta aquí llega la Torre y con ganas de averiguar
lo secretos de esa nueva maldición.



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