Estira...
estira... estira... La cuerda de Revenge se está tensando en exceso
y no parece que tengan intención de cambiar. El periodo de calma
tras la tormenta de la boda está siendo demasiado largo, y una vez
es ralentizar las cosas para coger carrerilla y otra muy distinta es
ivernar. El esfuerzo de este capítulo pasa por afrontas las tramas
que surgieron, precisamente, en la calma. Las pérdidas de
conocimiento de Emily, la aparición de la madre de Jack o la siempre
fuera de lugar situación de Patrick. ¿Aguantará mucho más el
chicle o se nos acabará pegando en el pelo?
Algo
en la cabeza de Emily no está bien, desde el traumatismo sufrido
tras el golpe contra el agua su control ha desaparecido. Si algo le
había enseñado Takeda era a canalizar todos los recuerdos de su
pasado y transformarlos o camuflarlos bajo montones de conocimientos
vengativos. Takeda los llevaba hasta el límite hasta que descubrían
cosas que ni ellos mismo sabían, secretos que les evitarían
situaciones como las que está viviendo Emily ahora. Algo hay en su
cerebro que bloquea sus actos y hace que actúa de esa forma tan
peligrosa. Por suerte esta vez solo ha sido el doble infinito.
Si
hay alguien que sabe un poco de las enseñanzas de Takeda es Aiden.
Él compartió esas experiencias con Emily y es él el encargado de
ponerla al límite. Nada como “ahogarte” para ve que es lo que te
ahoga por dentro y así es como descubrimos que Emily está herida,
pero por su padre. Aunque ella, de niña, intentó advertirle de que
no quería a Victoria en su vida David hizo caso omiso y continuó
con una aventura que lo ha llevado a la muerte y a Emily a llevar a
cabo la esclava misión de la venganza. ¿Tiene derecho a culpa a su
padre por todos sus males? Creo que debería enfocar su rabia más
hacia los Grayson, como ha estado haciendo hasta ahora, y por mucho
que ella crea que podría haberse librado si hubiese detenido la
relación, Conrad iba a necesitar de todos modos una cabeza de turco.
Al menos tenemos a Emily reseteada.
Arreglando a Emily
Algo
que está haciendo bien la serie durante este descanso es librarse
del lastre. Si Nico era una auténtica pesadilla de personaje,
Patrick no se queda muy atrás, y tras protagonizar los momentos
menos relevantes de la temporada se marcha a Italia, de momento.
El
haber matado a su padre biológico no le deja dormir muy bien,
Victoria en cambio parece mucho más serena en estos menesteres y que
es la Reina blanca está más acostumbrada. Sabemos que Patrick está
hundido en el momento en el que Victoria y Nolan deciden actuar
conjuntamente para alejarlo de todo esto, porque la partida del mayor
de los hijos de Victoria ha sido idea de su madre. Han conseguido que
un importante pintor le de una “beca” en Italia y así separarlo
de toda las malas influencias. Y es que Patrick creía que su madre
pretendía matar a alguien más, así cualquiera sale corriendo, ¿o
no?
¿En quién se apoyará?
A
los que pretenden darle mayor importancia son a la familia LeMarchal,
aunque no hemos contado con la presencia de Margaux, sabemos que
falta poco para conocer a su padre, y todo forma parte de uno de los
peligrosos planes de Conrad. Charlotte, que trabaja allí como espía
para Daniel, apenas puede obtener información de su hermético
padre, pero no puede tramar nada bueno. Alguna información
importante pretende verter, porque si necesita a uno de los reyes de
los medios de comunicación, tiene que ser para algo gordo, algo que
a Voulez le quede muy grande.
Finalmente,
tenemos a Stevie que tiene varios frentes abiertos. Ventajas de ser
la nueva. Tiene que recuperar a Jack o al menos eso está
consiguiendo, pero, lo siento por Porter, pero su madre no tiene muy
buena pinta, yo no me fiaría. De hecho, está en plena guerra legal
con Victoria por la casa, y ya me diréis vosotros: la casa vale que
es un “palacio” pero algo tiene que tener escondido para tener de
repente tanto interés en la Mansión de los Grayson. ¿Esa
adquisición está dentro del plan conjunto que parecían tener
Conrad o Emily, o en alguno de los individuales? Además se ha
convertido en u nuevo objetivo para Emily porque resulta, que Stevie
visitó a su padre en la cárcel para representarlo, pero claro, ya
sabemos que tenía problemas con el alcohol y fue suspendida. ¿No se
supone que si quieres defender a una persona es porque quieres
ayudarle? Lo dicho, no sé si me puedo fiar de Stevie.
Lo
que si hemos adquirido es una nueva caja del infinito regalo de
Nolan, y es muy, muy moderna. Incluso abre por reconocimiento digital
del dedo de Emily. Ahora si será muy secreta. Esperemos que ahora
que se han encargado de cerrar dos tramas que consumía demasiados
minutos, podamos volver a los primeros episodios en los que
tachábamos nombres de la foto y olía a primera temporada. ¿Por qué
no?



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