El
ayer ha pasado. Eso, es lo que nuestros protagonistas tratan de
aceptar, pero el pasado ha decidido él solito volver para morderles
en el culo y dejaros en jaque. El ayer no se abandona hasta que se
rompe por lo sano con él, y aunque, esconder los problemas bajo la
alfombra había funcionado hasta ahora, es hora de arrancar de raíz
los problemas y caminar hacia delante. Las tramas no pueden avanzar
si no realizas alguna que otra decisión, y eso es lo que nos ha
tocado ver. ¿Se habrán desprendido de él para siempre?
Hemos
vividos tiempos duros en Pearson Specter esta semana. Nunca antes
habíamos visto el secreto de Mike tan en peligro en toda la historia
de la serie. Tuvimos que lidiar con Trevor, un ex amigo con ganas de
venganza; tuvimos los problemas con Jessica, y el miedo que supuso
que Rachel lo averiguase... pero, cuando por enésima vez era Louis
Litt el que tenía la llave que decidiría sobre el devenir de la
vida de Mike, hemos sabido que esta vez había que echarse a temblar.
Louis
ha vivido muchos altos y bajos con el asociado de Harvey: intentó
hundirlo, nada más llegar, con sus pruebas de drogas sorpresas;
estuvo el resto de la primera temporada haciendo daño; luego,
intentó convertirlo en su asociado durante el bache más grave de la
relación profesional y personal de Harvey y Mike; y ahora, todavía
herido por aquel rechazo que lo obligó a conformarse con Katrina
(Where is she?), tiene la prueba más determinante para hundir a
Mike. Sabe que no ha ido a Harvard porque ha “conseguido” una
nota que el Profesor Gerrard jamás concedía. Por lo que se ha
tomado la molestia de invitarlo a unas conferencias solo para poder
revelar su secreto. ¿Cómo no iba a acordarse de semejante portento
su profesor?
Louis
ganaría mucho más si intentase demostrar su valía. No recuerdo la
última vez que estuvo metido en un caso importante. Su última trama
algo importante se remonta a su cruzada contra Harold, y ahora tiene
un nueve frente abierto en contra de Mike. El “no abogado” se ha
visto con el agua hasta el cuello: ni la influencia de Harvey, ni
Donna, ni el enrome aprecio que Litt le tiene a Rachel ha conseguido
apaciguarle. Ni siquiera convencerlo de que lo único ilegal que
había hecho era haber cambiado la nota de una asignatura que había
suspendido. Pero entones, llegó la lealtad. Llegó la amistad.
Louis quiere que le queramos
Mike, resignado a una caída en picado en la vida que él y Harvey
construyeron para él, decide dar la cara y defender y proteger a
Harvey. Aunque no suelan admitirlo: son amigos. Han vivido cosas
juntos que no habían vivido antes. Harvey ha logrado soportar a un
asociado, y no solo eso, sino que ha compartido con él asuntos
personales y se ha jugado el cuello en más de una ocasión para
salvarlo. Esto enciende una bombilla en la cabeza de Specter que
decide jugar la baza del sentimentalismo con Louis, sincerarse,
hablar de la amistad que los une a pesar de que toda su relación se
ha basado en la competición. Y es así como Louis se traga sus
principios éticos y salva a Ross de la exposición ante Gerrard y
ante cualquiera. ¡Todos respiramos aliviados!
La
otra parte del capítulo ha corrido a cargo de Jessica. Hacía mucho
tiempo que no veíamos una trama centrada en Pearson, aunque puede
ser más por el hecho del inmenso intermedio y no realmente en el
número de episodios. Hemos retomado una historia que dejamos atrás
hace muchísimo tiempo. Retomamos la historia del ex marido de
Jessica, aquel hombre al que no había dejado de amar pero que se
había enamorado de otra mujer, y que sufriendo una enfermedad
degenerativa como es la esclerosis, decidiera montar su propia
empresa farmacéutica para lograr una cura para él y para todos
aquellos que sufrían la misma enfermedad. Eso hombre, Quentin Sainz
ha muerto.
Jessica
ha tenido que soportar el duelo con el hecho de ser la testaferro del
testamento de su ex marido, así como discutir, porque eso es lo que
ha hecho, con la nueva mujer de Quentin, Lissa Parker. La mujer
plantea vender la empresa y a Jessica le parece un intento barato de
marcharse con el dinero mientras entierra el sueño del difunto.
Puede que la vida de él no se haya podido salvar pero no quita para
que se puedan salvar otros.
She knows
Un
giro de tuerca termina con las dos viudas (si me permitís la
licencia) aliadas en contra de la venta por razones obvias: la
empresa que lanza la oferta tiene la intención de hundir ese
medicamento para eliminar competencia al suyo propio. Ha sido un
placer ver como Jessica se corona y demuestra toda su valía cada vez
que entra en un juicio. Ya sea como acusada o como abogada está
claro que domina todos los entresijos de su profesión y hace de cada
pedacito, su oportunidad perfecta para vencer.
Para
cerrar: ¿cuándo volveremos a ver a Harvey en Mike como en los
viejos tiempos? Este canto a la amistad que les he visto me ha
despertado la nostalgia hacia aquellos días en los que entre vacile
y vacile se hacían con los casos. Por otro lado, no hemos visto a
Scottie aunque hemos tenido mención obligatoria, con un guiño,
aunque pequeño, hacia la posible “relación” entre Donna y
Harvey. Algo me dice que veremos algo de eso en la Season Finale.
¿Qué creéis?



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