Baby
Daaddy ha sido en este 3x13 (el episodio de hace una semana) todo
amor. Hemos podido ver como las dos mujeres de la serie lidian con
unos sentimientos totalmente diferentes: el maternal y el
sentimental. Pro extraño que parezca, el primero corresponde a Riley
y el segundo a Bonnie; aunque ya sabíamos que la madurez de Bonnie
se quedó por el camino durante el tiempo en el que ha criado a sus
dos hijos. ¿Ya habéis visto Play it again, Bonnie? Pues seguid leyendo.
Margaut
no está lidiando muy bien con sus recientes labores maternas, y
tampoco es que deba hacerlo. Entiendo que Riley, tras descubrir que
su tía era su madre biológica y que su madre a todos los efectos se
había hecho cargo de ella por la irresponsable mentalidad que tenía
su hermana, quiera pasar más tiempo con ella, pero, aunque le cueste
entenderlo su madre no es Margaut, y ya hizo suficiente
garantizándole una buena vida junto a su madre.
El
interés que ha desarrollado en Riley está cansando a la abogada,
que a sus 25 años ve como su madre se cuela en su habitación
mientras está durmiendo con su novio para hablar. Danny ha tenido
que ejercer de mejor amigo de Riley y de “madre” de Margaut, y se ha
encargado de ofrecer unos consejos que ya los querría para él
cualquier psicólogo. Pero los consejos del mayor de los Wheeler y la
poca capacidad de entendimiento de Margaut acaban por animar a Riley
y a Philip a mudarse juntos. Pero todo lo que implique a Riley
avanzando en el amor no es una buena noticia para Danny, y ha
intentado boicotear la decisión utilizando a la madre de Riley como
intermediaria. ¡Y eso que era el lento! De momento, Riley ha
decidido frenar la decisión, vuelva a confiar en Danny y su madre
(la de verdad) le ha ayudado mucho vía telefónica.
Si no fuese Phillip...
El
episodio de esta semana, como adelantaba la entradilla, ha tenido el
amor como tema principal. Y esta vez ha sido una trama de Bonnie de
esas en las que se luce en cada momento. Su vida sentimental está
dormida desde que Brad la dejase por ligarse a su padre (lógico)
peor ella todavía no lo ha superado y al parecer él tampoco.
Sus
caminos se vuelven a cruzar en el bar de Ben, y cada uno con los
consejos de uno de los chicos: Ben con Brad y Tucker con Bonnie;
acaban por aconsejarle lo mismo a ambos, hacerse el duro para que el
otro se interese por él. Una idea estupenda si solo uno de ellos
jugase al ese juego, pero Brad ha jugado demasiado fuerte y guiado
por Ben se ha conseguido una cita con una ex para dar celos a Bonnie;
mientras, Bonnie ha llevado a cabo la escena más graciosa cuando se
acerca a un hombre gay y acaba haciéndose la indignada cuando
aparece el novio del chico. Está a costumbrada a que sus parejas
resulten ser homosexuales.
How could you?
La
jugada de Brad es tan fuerte que de repente se da cuenta de que su ex
es la indicada y se promete con ella. Me recuerda en cierto modo al
primer novio de Max en 2 Broke Girls y su facilidad para enamorarse,
pero termina el día soltero, tras besar a Bonnie delante de su
prometida en su fiesta de pedida y con muchas, muchas dudas. Y aunque
lo sintamos por Bonnie, la madurez de la que siempre ha hecho gala
Brad está en un descanso, y el joven novio de Bonnie necesita aclarar
su cabeza antes de nada. Ambos se quedan solteros y con mucho por
delante que cicatrizar.



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