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Brooklyn Nine-Nine - The Pontiac Bandit returns


Reunited and it feels so good… Podéis cantarlo como queráis pero hacedlo alto porque… ¡Doug Judy is in the house! The Pontiac Bandit ha vuelto de nuevo a Brooklyn Nine-Nine y lo ha hecho más o menos en las mismas fechas, y viendo como ha terminado el capítulo podría convertirse en una tradición de la serie. La química que tienen tanto Judy como Jake es innegable y nos brindas momentos para enmarcar. ¿Queréis saber qué han hecho esta vez? Os lo cuento tras el salto.


Estamos en el capítulo navideño y llega con retraso. No es que no estemos en las fechas, pero es que hay otro que es todavía más reciente. Mil disculpas por el retraso. Pero me pondré al día en seguida.

Jake Peralta vuelve a atrapar a Doug Judy después de que el año pasado se riese de él y de Rosa. Hace un año consiguió engañarles a los dos y escaparse de la cárcel al mentir sobre su identidad por lo que Jake, por muy disfrazado que vaya de Papá Noel, no va a dejar que se le escape. Al menos no quiere. Peor Doug Judy conoce a mucha gente del mundillo del crimen. Lo típico. Dos delincuentes que comparten cárcel. Y tienen información vital para la brigada anti droga de la risa de cerdo que tiene Díaz. Ni dos segundos han bastado para que Holt y Rosa se alíen con Judy para cazar a uno de los grandes reyes de la Risa de cerdo, Tito Ruiz.

A Peralta no le sienta nada bien, y es que cree que se la va a jugar a la mínima oportunidad. Por eso aunque estén con él las 24 horas del día en un lujoso hotel y compartan platos de extraño nombre, no puede parar de sospechar. Qué si puedes secarme los ojos con el secador, que si puedes dejarme ciego con el limón y clavarme unas pinzas de la langosta… Pero la dureza de Jake dura poco, y es que si no fuesen detective y delincuente probablemente fuesen mejores amigos. Que no lea esto Boyle.  
Reunited and it feels so good

Con sus idas y venidas, sus nombres en clave y sus historias inventadas, Rosa y Jake consiguen cazar a Ruiz y apuntarse un tanto tan importante que podrán salvar a la comisaría del cierre. EL problema, que Doug Judy ha vuelto a desaparecer delante de sus narices. Al menos que se fastidie, porque aunque se ha ido al paraíso no saben hacerle una tortilla.

Todos los protagonistas, es decir, todos los que salen en la cabecera, han tenido su momento en el capítulo. Amy ha tenido que lidiar con lo más duro a lo que podía enfrentarse en su trabajo. Ha encontrado un error de Holt y no sabe cómo podrá decírselo.

Santiago ha estado gastando su tiempo sin valor en hacerle un regalo de Navidad a Holt, a pesar de que ha pedido expresamente que no le den nada. Ella cree haber encontrado un vacío en lo que significa “regalo” y se ha lanzado a hacer un álbum de recortables con los logros del Capitán. Y entre tijeretazo y tijeretazo ha encontrado un enorme error en un caso. Por suerte, señalar su error ha sido el mejor regalo que ha podido recibir Holt, porque está harto de que le laman el culo. Buena nota para Amy, y de regalo, trabajo extra. ¡Y ella encantada!

El tiempo de Amy no vale nada

Los otros dos que suelen compartir tramas recientemente son Gina y Boyle, y tras su aventura, ahora tienen que lidiar con que el padre de Charles y la madre de Gina estén saliendo juntos. Y juntos ponen el grito en el cielo cuando descubren un regalo del padre de Bpyle para la madre de Gina. ¿Irán demasiado en serio? Y gracias a las uñas-cúter de ella averiguan qué es el regalo. UNA BÁSCULA DIGITAL. Como regalo es horrible, pero resulta que habían quedado en regalarse cosas así porque se van a vivir juntos. Al final el gozo de Charles y Gina en un pozo. Si terminarán siendo hermanastros…



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