No me esperaba ponerme al día con
Brooklyn Nine-Nine en un solo fin de semana, creía que me iba a tocar estirar
las reviews hasta las navidades. Cada vez hacen mejor la estructura de los
episodios, y dan a las tramas el tiempo que necesitan. Si la trama es puntual y
de relleno, pues rellena; y si es importante pues domina el capítulo. B99 se ha
consolidado en los domingos y esa consolidación se transmite en las historias.
Hacía mucho tiempo que no se hacía
referencia alguna a la pareja Jake-Amy. Meintras Peralta ha encontrado a
Sophia, Santiago lleva desde la temporada pasada saliendo con Teddy, pero algo
va a cambiar en este capítulo. Amy y Jake han sido enviados en busca de un criminal
para trasladarlo, y como queda tan lejos deberán quedarse en un motel. He de
decir que creía que Amy y Jake iban a ir solos y que en ese sitio alejado e
íntimo se sincerarían, pero Jake ha decidido invitar a Sophia para pasar con él
la noche, e invita a Teddy para sorprender a Amy.
La idea podía haberle salido bien,
ha sido todo un detalle para ambas parejas: poder disfrutar de una intimidad
que sus trabajos normalmente no les permiten. Pero Amy está harta de la cerveza
casera de Teddy y de Teddy también, y tenía preparada una cena de ruptura. La
sorpresa de Jake la deja asustada porque no quiere herir en exceso a Teddy, así
que Sophia y Jake ayudarán a Santiago a aguantar una noche sin explotar.
La última cena
Pero el plan no dura ni cinco
minutos, ni siquiera les da tiempo a pedir la cena que los planes de los tres
se ven truncados y Amy acaba rompiendo con Teddy. Encima, como no ha podido
terminar el discurso de ruptura ha terminado por hacerlo de una forma bastante
hiriente, por lo que Teddy arremete contra ella y la acusa de gustarle Jake.
Cuándo Amy lo admite a Peralta se le ilumina la cara, nosotros lo vemos y
Sophia también, aunque él está empeñado en negarlo por el momento. Así que
ahora será interesante ver como actúa Amy ahora que es ella la soltera de los
dos. ¿Cuánto creéis que tardarán antes
de empezar una relación? Sería perfecto que fuese en el episodio de Navidad,
pero sería tirar mucho de clichés y no suelen hacerlo en esta serie.
Las otras dos tramas son puro
relleno. Para empezar, hablar de Charles y Holt. Boyle creía que tenía una
oportunidad de hacer migas con el Capitán cuando éste le preguntó por la
comida. Pero el paladar de Holt es tan limitado que no es capaz de hacer ni
unos huevos revueltos. Como era de esperar, Holt acaba aprendiendo la
profundidad de la cocina y sorprende a su marido en su aniversario.
Más revueltos que los huevos
La otra trama tiene como
protagonista a Rosa enferma. Aunque se niega a aceptar que está enferma, apenas
puede articular palabra. Gina y Terry harán lo posible por mantenerla alejada
del trabajo y que se recupere. Al menos ha sido graciosa la furia de Rosa y las
bromas sobre el demonio de Gina. Al menos estaban ocupados.
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