Para Paul Spector la vida es un
juego. Al menos la parte de ella que lo convierte en delincuente, o sino, ¿cómo
se permite esos movimientos de ficha? El asesino sigue destrozando a la policía
en cuanto a carisma, y su personaje sigue siendo mil veces más interesante que
el de su enemiga. Me parece, que Stella peca de querer mostrar en exceso lo
independiente y liberal que es, como si por ser inglesa tuviese un punto de
modernidad que a los irlandeses les falta. No sé que es, pero sigue
pareciéndome descafeinada. ¿Qué os parecen estos enemigos íntimos?
Paul Spector es un personaje muy
interesante, y cuando le añades esa segunda identidad, la de Peter Piper,
todavía se supera. Está claro que ha raptado a Rose Stagg por vengarse, ella ha
sido la culpable de que un retrato robot suyo recorra las páginas de los
periódicos, ella ha sido la encargada de relacionar su caso particular en su
época de universidad con la serie de asesinato en Belfast. Y, como prueba de la
improvisación de Paul, tenemos ese secuestro tan poco cuidado y esa reclusión
sin un propósito fijo. No quiere convertirla en una de sus víctimas, o eso se
presupone, pero está decidido a demostrar su superioridad, y para ello no duda
en volver a llamar a Stella. Necesita jugar con la gente, simplemente lo
necesita.
Y es irónico que las personas que
pongan en jaque a las dos identidades de Spector sean dos niñas, una pequeña y
otra adolescente. La hija de Rose ha dado cierta luz al caso al contarle a
Danielle que su madre se fue con su amigo Peter Piper, y que además le ha
enseñado un trabalenguas. Porque si en algo es bueno Paul, es en ser padre.
Supongo que tiene debilidad por ellos por algún trauma, pero al menos ese es un
punto de luz a todo un corazón negro.
Y si Peter tiene cautiva a una pobre
mujer, y a un marido preocupado por su paradero. En el caso de Paul es él el
que está en problemas. Katie apuntaba a personaje que se va a robar todas las
escenas, y ha empezado más pronto que tarde. Con su excursión al jardín
botánico con la hija de Paul se gana una “cita” con éste. Él trata de asustarla
lo suficiente como para que le deje en paz, pero a ella parece entretenerla.
Está visto que todo el juego de atarla a la cama y medio desnudarse es más bien
un guiño a la participación de Jamie Dornan en Cincuenta Sombras que por
aportar profundidad a la trama. A lo mejor explotar ese filón les hace triunfar
en audiencia.
Como último aporte sobre Paul, hay
que ver los huevos que tiene presentándose como psicólogo en la habitación de
hospital en la que su última víctima se encuentra perdida. Y lo peor, es que ha
conseguido ganarse su confianza. Si es que a manipulador no le gana nadie.
Por su parte, Stella está cada vez
de descubrir quién es el asesino. Y los análisis de las tijeras ya le han
ofrecido el nombre de Paul, el único inconveniente es que necesita pruebas de
más peso. Ha sido interesante verla sobrepasada por momentos, porque la
cuestión es que ella misma se había cruzado con él en la comisaría, y Paul se
había presentado voluntario para justificar su presencia en el jardín botánico.
La falta de profundidad en la investigación les llevó a dejarlo machar, y unos
meses más tardes todo gira en torno a él.
Encima, tiene que ver como Jim, al que se le ha despertado el interés en
ella, no para de poner tramas a su investigación. Y lo que más me molesta, es
que el hecho de que la desaparición de Rose le sea asignada a otra persona y
que no le dejen hacer su trabajo como solía hacerlo proviene más de los celos
que del rigor. Está claro que Jim no puede soportar que Stella hubiese tenido
esta aventurilla con Kevin McSwain ¿y así pretende comportarse?
Que la investigación se esté
acercando al final le está dando un ritmo a la serie que no creía posible. Si
algo caracterizaba la primera temporada era la calma con la que se narraba cada
detalles, y sin dejar de tejer con mimo cada puntada, la trama nos tiene mucho
más pendientes y mucho más sorprendidos de lo que jamás podríamos imaginar. Ahora
solo toca ver qué tal se les da mantener el interés cuándo el nombre de Paul ya
está sobre la mesa de la policía y quedando cuatro capítulos por delante.
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