Nosotros que
volvemos de las vacaciones, salvo que te hayas pillado más días
como es mi caso (me los merecía), y Brooklyn Nine-Nine decide irse
de escapada de fin de semana. Parece que también les cuesta esto de
volver a la rutina y nos han llevado de fiesta a la casa de la playa
de invierno de Charles. Tengo un gran interés en conocer a la ex
mujer de Boyle que se ha quedado con absolutamente todo mientras
charles se enorgullece con “triunfos” como el tener una casa de
playa los meses de invierno.
Llega el fin de
semana y los Brooklyn Nine-Nine se preparan para un fin de semana de
fiesta. Cada uno tiene sus propios objetivos: Gina quiere ver a Amy
después de beber seis copas porque solo ha visto los cinco estados
anteriores, Terry quiere simplemente desconectar de todo, y Hitchcock
y Scully no quieren molestar por si les echan. Lo normal, un grupo de
amigos que van a beber y a criticar a todo el mundo. Y lo mejor de
todo: sin jefe. O ese era el pan inicial, y es que Jake lo ha
invitado a última hora porque le ha dado penilla que en sus tiempos
mozos lo excluyesen de toda fiesta por ser negro y gay. Así que la
brigada 99 tendrá que irse de party con Holt.
Tengo una gran
debilidad por los episodios de este tipo. En Parks & Recreatiion
por ejemplo, los episodios en los que se implica algún tipo de viaje
o actividad en la que todos participan suele ser sinónimo de muchas
risas. Los chicos también esperaban reírse mucho, pero estar un una
casa de fiesta con tu jefe corta el rollo a cualquiera. No sé cómo
me sentiría con mi jefe de fiesta, pero un buen equivalente sería
alguno de mis profesores, y mejor que se queden en sus casitas. Y es
que cuando corre un poco el alcohol y estás con tus compañeros lo
más probable es que acabes poniendo a parir al jefe, y Holt no
permite eso. Ni permite comentar sobre los cambios de look de los que
no están, ni permite que enciendan las burbujas en el jacuzzi.
La tensión es más
que obvia así que acaban por idear la estrategia perfecta: hacer dos
fiestas. En la del piso de arriba se aburrirán aguantando a Holt y
en la de abajo se lo pasarán a lo grande. Y solo tienen que
turnarse. Entre relevos y demás, Holt acaba por enterarse del chanchullo y no puede sentirse más dolido. Aunque termina entendiéndolo sin mucho esfuerzo, lo que necesitaban era desconectar del trabajo y de su jefe y su presencia no ayuda. Al menos ha sabido ponerse a su nivel y participar en el concurso de frases dichas por Holt. Ha sido una escena final increíble.
Amy no lo ha llevado muy bien, y es que durante el día ha
pasado por todas las etapas de sus borracheras: una copa, igual a
empanada; dos copas, igual a chillona; tres copas, bailarina; cuatro
copas, pervertida; cinco copas, la persona más segura del mundo y la
misteriosa sexta copa y que tanto ansiaba ver Gina es una Amy
depresiva que termina necesitando los cuidados de su amiga Gina. Al
parecer sí que era la sexta etapa la que las convertiría en amigas.
Para cerrar, hablar
de lo bien que va la relación entre Rosa y el sobrino de Holt, que a
pesar de tener que verse a escondidas y no saber escribir mensajes de
texto, las cosas parecen irles bien. Encima, Charles la ayuda con los
mensajitos y acaba recibiendo una foto sin camiseta de su novio. ¡Y
tan contenta! ¿Qué os ha parecido esta escapada? ¿No es Brooklyn
genial?



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