Con esta undécima review de la
temporada me pongo al día con Brooklyn Nine-Nine, y lo hago justo a tiempo
porque este cuatro de enero regresa a la noche de FOX. No sé en qué se centrará
esta segunda parte de la temporada, pero espero que podamos avanzar con la
soltería de Amy y sus sentimientos hacia Jake. Por el momento nos dejan este
2x11 y no parece que las tramas que hemos visto se vayan a extender mucho.
Bueno, puede que Rosa vuelva a tener una trama con algo de duración pero creo
que los demás también deberían.
Charles y Jake son la pareja
ideal. Son un dúo peculiar y pueden presumir de tener la amistad más fuerte de
toda la serie. Ambos se complementan y se defienden a muerte. Son como familia.
¿Pero realmente es así? ¿Hasta qué punto puedes estar unido a alguien al que
solo ves en el trabajo?
Y justo ese es el problema entre
Charles y Jake. En este episodio se han visto por primera vez conviviendo y han
vivido su primera crisis importante. Ambos han tenido que hacer vigilancia en
un piso franco, y pese a las recomendaciones de todos sus compañeros de hacer
turnos con otra pareja, deciden hace todos los turnos ellos porque son
irrompibles. Son como uña y carne y nada les separará. Inocentes.
Desde el primer momento se enfrentan
a las pequeñas manías que sacan de quicio al otro: rimar, masticar con la boca
abierta, hablar de Jungla de Cristal… y una innumerable lista de manías que han
cubierto las paredes del piso en la no-no
list. Unas horas juntos y sus mentes se colapsan y se terminan tirando los
trastos a la cabeza. Y lo digo literalmente, Charles rompe una ventana con una
pelota y se carga la operación. Por suerte, Holt les obliga a deshacer el entuerto
que han montado y protegiéndose el uno al otro se han dado cuenta de algo muy
importante. No son amigos, son hermanos y por eso pueden discutir que siempre
estarán ahí para el otro.
Rosa ha compartido trama con Holt
ahora que no ha triunfado en su campaña contra las drogas. Ambos, más Peralta,
han ganado una medalla y han podido restregárselo por la cara a Wuntch. Y lo
que ha pasado por delante de la cara de Rosa ha sido el sobrino del capitán. Y
le ha gustado mucho. Y es que la mujer de hielo le ha dicho “adiós”, y ha
saltado la alarma de Gina. Me encanta lo muy zorra que es Gina con todo el mundo.
Rosa acaba acostándose con el
sobrino de Holt y teniendo un paseo de la vergüenza mientras el capitán y su
marido desayunan. Ha sido muy incómodo como suele ocurrir en estas situaciones,
pero Holt ha decidido darle su bendición a la posible pareja. Eso sí, no
entiendo qué clase de permiso le debe de dar a un sobrino. Repito, es su
sobrino no su hijo.
Terry y Amy están compartiendo
tramas sin peso últimamente, y esta vez Gina se les ha unido. Entiendo que
quieren mantener a Amy alejada de Jake el tiempo suficiente para que no tengan
que afrontar por el momento sus sentimientos, y me parece bien.
Terry ha estado dibujando un
libro para regalar a sus gemelas y ha utilizado a los miembros de la comisaría
para que los dibujos le salgan mejor. Pero, el problema es que también ha plasmado
lo que piensa de ellos, y Amy se ha visto como una pusilánime y Gina como una
auténtica B*tch. Y es que tiene razón: la escena del café ha sido redonda. Gina
robándole la comida a Amy y ésta disculpándose por haberlo cogido. Y ese
lanzamiento de cafetera a la basura ha sido enorme. Amy es la auténtica tapada
de la serie y cuando tenga el peso que se merece vamos a alucinar.
He tardado tanto en escribir que apenas parece que hay parón, pero lo ha habido. Así que... ¡hasta después del parón!




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