Me
pongo al día con las reviews justo en la noche en la que se emite el
nuevo episodio de Brooklyn Nine-Nine. Espero que vuelva a pasar esto
y si pasa no será muy pronto porque siguen en parón Revenge y Once
upon a Time. Eso sí, no estaría de más que hiciese algo con The
Fall. Como estoy divagando y no he contado nada interesante del
episodio de la semana pasada, mejor seguid leyendo.
Jake
está destrozado. Era de suponer viendo lo muy enamorado que estaba
de Sophia cuando decidió romper con él. Lo que sí me sorprenda es
que nos muestren las secuelas de la ruptura en el capítulo siguiente
al del mazazo emocional porque Brooklyn Nine-Nine no son muy buenos
dando continuidad a sus tramas.
Peralta
deambula por la comisaría revisando cada dos segundos el móvil por
si hay algún mensaje de Sophia. Y como o hay, más triste se pone;
cuanto más triste se pone más comprueba el móvil... y así
entramos en un bucle infinito que podría llegar al colapso de la
Tierra sino fuese por el simulacro especial al que han sido
invitados. La NYPD lo hizo tan bien en los “juegos” de la
temporada pasada que han sido invitados a cooperar con las grandes
ligas. Codo a codo con los de la ATF, con los se Homeland Security y
con los Marshals.
Boyle,
que más que un amigo de Jake es su groupie, ve la posibilidad
perfecta de distraer a su amigo. El único problema es que como son
los de menos rango en el simulacro tienen que conformarse con
interpretar el papel de rehenes. Pero no durará mucho. Si algo hacen
siempre los de la 99 es saltarse las reglas, y pronto se convierten
en unos rehenes que escapan y matan a los terroristas. Y ante la
falta de juego, mudan de personajes y se convierten en los
terroristas que luchan contra los Homeland Security.
Todos locos y muertos
Se
toman el simulacro a broma y eso es algo bueno para los que lo vemos
desde casa. Hemos sido testigos de la guerra de Rosa y Amy por saber
quién mataba más rivales. La ganadora: recibiría un sábado libre
y la otra cancelaría los planes. Amy gana, pero decide que su
seminario sobre Power Pose no era algo que necesitase. Además, Rosa
va a llevar a Marcus a conocer a sus padres. Y hemos visto alguna
cosilla más como lo patéticos que son Hitchcock y Scully (nada
nuevo en este frente), y los problemas de Terry con la gente que
habla mal de su culo.
Mientras
tanto en la comisaría, Gina se ha quedado atrapada con Hotl y
necesita a alguien para que conteste un test psicológico para una
asignatura de la carrera. Y como no tiene a ninguno de los detectives
a su disposición, acaba por hacérselo a Holt que tiene un gran
historial con tomarse realmente bien los resultados de test. La
escena con Holt en el médico ha sido lo mejor del capítulo.
Las galletas tenían mejor pinta
No
habría ningún problema en esta trama sino fuese porque Holt y Gina
obtienen el mismo resultado en el test. Y, está bastante claro que
son personas totalmente diferentes. Holt empieza así un plan para
demostrar que Gina solo dio en el test las respuestas que necesitaba
para obtener su nivel, y que realmente no coinciden en absoluto.
Parece bastante obvio que Holt tenía razón, pero como Gina se
mantiene, Holt ha decidido darle más trabajo a Gina porque alguien
con su capacidad debería hacer mucho más.



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