Este
capítulo es un claro reflejo de lo que la serie es ahora mismo. No
tiene un rumbo fijo. Y en este episodio se limitan a hacer balance y
a reorganizar la vida de todos los presentes. Y no sé que es más
sorprendente, que tengamos que ver 8 capítulos más esta temporada,
que puedan renovarla o que no paren de añadir personajes nuevos sin
sentido alguno. Por cierto, ha sido una detalle de ABC que le hayan
ahorrado a Revenge una sangría de espectadores al evitar que se
enfrente a la SuperBowl, aunque haya estado moribunda contra las
fases previas a la final.
La
protagonista principal de la serie es Emily, y señores y señoras,
la trama que la ha llevado a avanzar a lo largo de tres temporadas y
media está terminada, pero da igual, ahí continúa, lidiando con
los quehaceres habituales de la vida en los Hamptons. Tres frentes
tiene abiertos Emily en este capítulo y ninguno de ellos tiene el
peso suficiente como para preocuparnos lo más mínimo.
En
primer lugar, su padre tiene ganas de que su hijita Amanda resurge, o
lo que es lo mismo, quiere que Emily deje a un lado su doble vida y
entierre a Emily de por vida. David solo quiere lo que es mejor para
su hija, y lo entiendo, pero creo que es una petición y una cuestión
que no deberían ni ser pensadas. Emily dejó de ser Amanda muy
joven, y prácticamente su vida adulta ha estado en la piel de una
persona diferente, que no solo ha conseguido limpiar el nombre de su
padre, sino que ha hecho amigos, se ha enamorado y ha conseguido ser
feliz al final del camino. No hay nada más que pueda desear Emily.
Ha alcanzado la meta de su vida. Y, como era de esperar, seguiremos
con Emily en nuestras vidas.
El
segundo de los intereses de Emily en este capítulo ha sido el de
terapeuta extrema. Y ha ayudado a Louise a recuperar esos recuerdos
que tan dentro de si misma a guardado. No recuerda lo que realmente
pasó la noche en que su padre murió y su querida madre Penélope no
hace nada por dar luz al asunto. Lo único que le interesa de Louise
es el dinero que le da el tener el control sobre su persona, y ahora
está apunto de perderlo. Solución: hacer que Louise crea que ha
matado a su padre.
La
escena ha sido muy triste, casi tanto como las de las películas
sobre la tabla de Ouija, pero Ellis recupera la memoria parcial. Digo
parcial porque la pobre sigue tan traumatizada que no consigue
desbloquearlo todo y termina ingresando voluntariamente en el
psiquiátrico. ¡La de juego que da ese sitio! Lo importante, que
Nolan y Louise van a tener un matrimonio lleno de amor y complicidad y
que al parecer se ha terminado el dominio y presencia de Penélope
por estos lares.
Amiguísimos que son
El
último vértice que ocupa el tiempo de Emily es su vida amorosa.
Margaux, como dueña del quinto imperio de comunicación del mundo,
ha decidido centrar su venganza en encontrar información sobre
Emily. Pero el detective que encuentra solo le da cotilleos sin
importancia, por lo que el primer “ataque” ha sido el publicar el
posible idilio entre Emily Thorne y David Clarke. En serio, esto está
siendo un insulto a los seguidores de Revenge. Y es que sí han
encontrado algo de chicha en la investigación, pero tiene como
protagonista a Jack y el asesinato de Kate. ¿Se atreverá Margaux a
cruzar la línea o no está preparada para la venganza? Mientras
tanto, Emily ha decidido lanzarse a los brazos de Ben, y tras un
segundo visionado del episodio, he reparado en lo que David le dice a
Ems bailando. Que la situación de la portada sobre ellos se
terminaría cuando apareciese otro hombre, (obviamente hablaba de un
pretendiente para Emily), así que, en parte porque no soporto a Ben,
¿no será una estrategia para evitar los focos de Margaux? Recordad
que Ben ahora es un héroe de la ciudad. A quién no le ha gusta
encontrarse con Emily y Ben besándose ha sido a Jack. ¿Ahora
también tenemos a Jack interesado?
Para
cerrar, hablar de las dos tramas que anticipan que nadie tiene que
hacer en esta serie. Si al final Daniel ha sido el más listo al
morirse. Resulta, que Jack ha renunciado a la policía y todo parece
a que se le da muy bien poner copas. No me molestaría en valorar
esto, pero, si se les ocurre volver a poner a Jack a servir copas
demostrarán que la trama de Jack como policía ha sido l acosa más
chapucera de la historia, porque solo justificaría el asesinato de
Kate en la trama menos atrayente de lo que va de serie.
Por
último, llega la hora de hablar de Victoria. La reina de los
Hamptons tiene una nueva rival, alguien ha pasado sentarse en su
trono mientras ella lidiaba con no salir muerta de las manos del
malísimo Malcolm Black y mientras la imagen de su hijo era echada
por tierra tras su muerte. ¿Quién es la nueva reina? Natalie
Waters. Así, no la conocéis. Pero, estoy muy contento de ver a la
actriz y es que nuestra Jessica Pearson de Suits ha decidido pasearse
por Revenge para plantarle cara a Vickie. De momento, están bastante
igualadas, y es que Victoria después de tantos años siendo la
monarca ha conseguido secretos muy jugosos de sus plebeyas, y se
quieren demasiado como apra ponerlo en peligro. Esperemos el
contraataque de Waters.
Obligado a quererla
Por cierto, Victoria recibe una llamada de teléfono y le cuentan que ha habido una muerte en la familia con el mismo tono y la calma de quién te dice que ha comido lentejas. ¿Quién ha podido haberse muerto? ¿Charlotte? ¿Patrick? ¿Alguno de sus padres?
¿De
dónde vamos? ¿Hacia dónde vamos? No sé que nos podemos esperar
del futuro de Revenge, porque en buena parte ya nos lo ha dado todo.
¿Todavía hay batería?



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