Revenge
parece no avanzar, pero lo que realmente me preocupa es que sí
avance hacia un lugar en el que se perderá a sí misma (más si es
posible), hacia un lugar en el que no me gustaría verla nunca. Hemos
visto como nació (Season 1), como tuvo una adolescencia complicada
(Season 2 sal de mi memoria), la vimos entrar en la edad adulta
centrándose (Season 3) y la estamos viendo envejecer de la peor
forma posible, sin darse cuenta de que no tiene a dónde ir y que
debería empezar a pensar en la jubilación.
El
parón tampoco ha ayudado a que cogiese fuerza, y es que nos había
dejado en un punto en el que ninguna de las tramas resultaba
interesante. Encima, tenemos un reparto repleto de outsiders
en el que los únicos que se mantienen desde el principio son Emily,
Nolan, Jack y Victoria. Si hay alguna duda de que Revenge no es lo
miso en esa lista hay una prueba.
Margaux
LeMarchal sigue con su cruzada imposible contra Emily. Y es que
aunque sea algo difícil de admitir por la francesa, Emily es
simplemente mejor. Y es esta diferencia clara en las capacidades de
ambas en esta serie de luchas la que no nos permite creernos la
amenaza. Jack, Nolan, Emily y Louise (encantada de formar parte de
algo)se alían para evitar que el vídeo en el que Jack confiesa a
Emily el asesinato de Taylor salga a la luz.
Los
revengers no es que jueguen muy limpio, de hecho, e sentido cierta
lástima por Margaux por la forma en que ha sido engañada. Han
optado por tirar de la fibra sensible de Margaux. Jack queda con ella
y con Carl, hablan del futuro hijo de ella, de cómo estará ahí
para lo que necesite... y acaban por hacer que el pequeño Carl sea
el encargado de darle a Margaux una pulsera que terminará condenando
al fracaso su plan. De momento los revengers vuelven a salirse con la
suya, y Margaux simplemente ha explotado reventando la pulsera con un
adorno de la oficina. Por cierto, esa escena me ha parecido que
estaba interpretada de una forma un tanto desconcertante. Margaux ya
tiene su siguiente objetivo marcado, y al parece va a intentar
fastidiar a Ben para conseguir así destruir a Emily.
Pulseras de la enemistad
Emily
no solo tiene que lidiar con Margaux, sino que tiene dos
pretendientes, que no son Aiden, y que por lo tanto a los que no
deseo ver triunfar. Ben y Emily no casan, y si no se hubiesen subido
a la parra convirtiendo a Jack en poli durante 10 capítulos no
hubiesen necesitado su presencia. Así que ahora que ya no es poli,
que lo echen. El segundo es Jack, y sí te puede caer mejor o peor,
pero justo ahora decide sincerarse con Emily después de tanto
tiempo. Llega tarde. Pero parece que la relación Jack-Emily es lo
más probable y lo más evidente.
Victoria,
que ya no tiene nada que hacer con Emily y David se ha buscado un
nuevo hobbie en los Hamptons. La muerte del patriarca supremo
Grayson le abre una puerta hacia la riqueza de nuevo, pero cuando
habla con el abogado ve que solo le ha dejado de herencia a unos
perros. Todo lo demás se lo lleva Natalie Waters, mi Jessica
Pearson, y es que era su enfermera/esposa y parece que estaban
realmente enamorados. Creía que Natalie tenía algo oculto pero de
momento me la creo y no desconfío. La enemiga siempre será Victoria
por lo que apruebo que “Jessica” se pasee por la serie, pero no
apruebo ese interés en David Clarke. Aunque, lógicamente, entre
ella y Victoria, elijo a Natalie.
Duelo de divas
Otro
que no quiere marcharse de los Hamptons es el hermano de Louise,
Lyman. Otro señor que no pinta nada pero que ha accedido a ser el
abogado de Victoria para intentar robarle la herencia a Natalie.
Victoria tiene que tener la cabeza muy mal para intentar hacer eso.
¿Qué derecho tiene en intentar conseguir la fortuna de alguien que
ni siquiera es su familia directa? Lo dicho, Revenge tratando de
vivir un poco más.



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