Los
trabajos, las entregas y el viaje a casa por Semana Santa me han
impedido escribir a tiempo la review del episodio 17 de la cuarta
temporada de Revenge. Por suerte o por desgracia, más bien esto
último, no sé con exactitud cuándo seré capaz de ver el
siguiente, y cuándo digo siguiente también incluyo a todas y cada
una de las series que se han emitido el 29 de marzo.
Es
paradójico que este episodio se llame “Pérdida” cuando en
realidad es la serie la que está “perdida”. La tontería de
Margaux se está le esta yendo de las manos a todos: a la propia
Margaux, a Emily y a los guionistas. La víctima de este turno del
juego ha sido Jack que podría perder a su hijo por haber dado
positivo en un test de alcoholemia mientras Carl estaba en el coche.
Pero ni siquiera con un drama padre hijo y una posible intervención
de los servicios sociales han conseguido darle a la trama ese punto
de credibilidad que consiga que nos muramos de ganas de matar a
Margaux y a su compinche.
Pero
no lo explotan. En ningún momento vemos a Carl en peligro, porque
desde el primer momento está atendido por Emily y Daniel. Y porque
la madre de Jack, Stevie Grayson, vuelve para hacer una aparición
especial como la abogada de su hijo. Y hasta meten a un trabajador
social más ocupado en hacerle ojitos al muy casado Nolan. Esta falta
de intensidad le da cierta velocidad a la serie, que no dinamismo,
porque llevan toda la temporada sobreviviendo a base de cliffhangers
que solucionan en el episodio siguiente. Nos llevan al precipicio
y nos salvan una y otra vez. Para que os hagáis una idea. ¿Os
acordáis del capítulo de los Simpson en el que Homer casi se cae
por un precipicio con el coche y Bart tiene el poder de equilibrar el
coche? Pues es eso en drama vengativo.
El susto de Jack
A
Jack lo salvan de prisión al más puro estilo Revenge. Al menos esto
no lo han perdido. Esos juegos en os que tras descubrir la prueba la
utilizaban a favor de tachar caras de la foto. Están tachando igual,
pero esta vez son peones en el juego de Margaux. Un juego que está
jugando muy torpemente, y es que en el fondo la francesa, como no
paran de repetir, es buena persona. No está hecha para estos juegos
y más ahora que Lyman Ellis ha muerto. No está preparada para
lidiar con el daño colateral y en este episodio ha estado a punto de
rendirse.
Así
es, Margaux ha estado cerca de tirar la toalla e incluso había
aceptado la prueba de paz que el tendió Emily en forma de
certificado de nacimiento. Pero un cruel guiño del destino le ha
permitido continuar con su venganza. En un accidente totalmente
fortuito, LeMarchal es atropellada por un taxi. Pierde a su hijo y
gana una aliada contra Emily al decirle a Victoria que Thorne la ha empujado.
Emily push me
En
las otras tramas de la serie estamos un poco estancados. Parece que
la muerte de Lyman no va a causar muchos problemas, Louise ha mentido
y Nolan está dispuesto a cubrirla. A lo que no está comprometido
Ross es a serle fiel a Louise y es que Tony “trabajador social”
le atrae mucho y le ha dado esa chispa de atención que tan
desesperadamente buscaba desde que se hubiese casado.
Victoria
sigue erre que erre en limpiar el nombre de Daniel. Y Emily la apoya
cien por cien. Lo que habrá que ver es cómo se desarrolla todo esto
ahora que Victoria vuelve a odiar a Emily. Volvemos a los orígenes,
al menos en objetivos y rivalidades.



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