He
estado posponiendo esta review de Brooklyn Nine-Nine para subirla
justo antes del nuevo episodio Pero entre unas cosas y otras este
parón se me ha echado encima y estamos a escasas horas de que se
emita en FOX el episodio 20 de esta segunda temporada. No hace falta
que os diga que he tenido que volver a verlo para acordarme de todas
las cosas que pasaban y he vuelto a sonreír con alguna de las
tramas.
Jake
Peralta no es un detective modelo. El resultado del trabajo no
defrauda pero sus costumbres y su falta de seriedad son un handicap
constante para que nos tomemos en serio a este divertido agente. Pero
lo que parecía una semana más de llegar tarde a trabajar se ha
convertido en un auténtico caso de la comisaría cuándo Jake falla
el examen anti drogas y defiende a los cuatro vientos que alguien le
está saboteando. Y como Jake no se droga todos los demás se lo
tienen que tomar en serio, Charles se lo toma demasiado en serio y se
ve obligado a observar el caso desde la barrera.
Amy
y Rosa son las encargadas de investigar todo el asunto. Y aunque Jake
está obsesionado con ese ser que le ha estado saboteando, ellas no
pueden dejar de investigar al propio Jake porque podría tratarse de
un caso de mala suerte. De larga mala suerte. Pero si se esperaban
que la suspensión de Jake lo mantendría relajado en casa mientras
ellas patrullaban la ciudad estaban equivocadas. Jake ha estado
molestando todo lo posible hasta que Amy y Rosa se han enfadado por
la falta de confianza que en ellas deposita. Resultado: Jake es
secuestrado.
Y
aquí tenemos a Jake encerrado en un furgón de helados con la
persona que ha estado tratando de vengarse de él. Geoffrey Hoytsman
el jefe de Sofía al que detuvo por consumo de drogas y al que ayudó
para poder mantener su relación con la abogada. Pero el señor ha
estado ocupado con las drogas y poniendo su vida patas arriba hasta
encontrarse en un callejón sin salida. La única solución que se
le ha ocurrido ha sido vengarse de Jake hasta conseguir que confiese
que ha sido él el que ha hecho todas y cada una de las cosas
ilegales o moralmente incorrectas de su vida. Intentaría buscarle la
lógica pero es que no la tiene. Lo importante es que Amy y Rosa
consiguen atrapar a Hoytsman tras haber estado cinco horas sin tener
noticias de Jake, lo cual de por sí es sospechoso.
Jake Tortugo
La
trama que más me ha gustado ha sido la de Hitchcock y Scully. Sí,
habéis oído bien. No ha durado mucho, es algo que suele
caracterizar a todo lo que envuelve a estos dos, pero hemos conocido
mucho más a los veteranos de la comisaría.
Ni
son tan inútiles ni son tan tontos. Resulta que son unos detectives
de los buenos, de los que saben hacer su trabajo a la perfección, el
único inconveniente es que con la edad prefieren una vida tranquila
y llena de papeleo. Para patrullar las calles y atrapar a los malos
ya han tenido tiempo en los 70 y 80 y ahora se hacen los inútiles
para que nadie les pida nunca nada. Charles ha descubierto la
eficacia de los dos agentes gracias a una bronca que les ha echado
pero guardará el secreto. No contará a nadie que saben hacer el
trabajo por el que les están pagando.
La inteligencia hecha foto
Para
cerra nos toca hablar de la maravillosa y talentosa bailarina que es
Gina. Algo que Holt y Terry habrían podido descubrir si no se
hubiesen olvidado de que Linetti tenía una actuación. Ambos han
tenido diferentes estrategias con distinto resultado para evitar la
ira de Gina. Terry ha mentido, y eso ha llenado a Gina de
satisfacción al creer totalmente la versión de su compañero. Por
su parte, Holt ha sido sincero, tan sincero que además de boicotear
a Terry ha terminado por llamar “hobbie” a la danza. Gina no se
ha quedado ahí y ha dramatizado todo en exceso. Es decir, ha hecho
un “Gina” de la situación y ha estado a punto de dejar el baile.
Ha tenido que ser Holt, que agarrando la táctica de Terry, ha
terminado por contratar a Linetti para dos actuaciones.



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