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Brooklyn Nine-Nine - Det. Dave Majors


Lo que me ha pasado con Brooklyn Nine-Nine no es un descuido con la publicación, es dejadez en nivel experto. Ha pasado todo el verano, apenas queda un mes para el estreno de la nueva temporada y aquí me encuentro, a día 3 de septiembre escribiendo sobre el 2x21. Fatal. Pero vamos a ir al grano que ya me he demorado suficiente. ¿Os acordáis del detective Majors?



El Capitán Holt tiene un caso suculento. Unos ladrones que utilizan máscaras de bebés y que son extremadamente limpios en sus golpes. El caso no es suyo, sino que es del detective Dave Majors, el héroe de Amy y de Jake, así que se pelean por ayudar en a resolver los robos. Holt ha tomado la mejor solución, que trabajen juntos y así no tiene que soportar los largos berrinches que puede traer consigo una decisión sobre el tema.

Ambos han intentado impresionar a Majors de la forma más infantil que se les ha podido ocurrir. El movimiento de gafas y el giro de libreta. Y la que consigue impresionarle es Amy. Eso sí, invita primero a Jake su club exclusivo para averiguar hasta que punto tiene el terreno con Santiago fácil o no. El local es alucinante, contraseña que cambia cada noche, camareros que cambian de nombre cada noche y que saben lo que te va a gustar sin solo decirlo... el paraíso.

Impresionados intentando impresionar

Resulta que a Majors le gusta Amy, y a Jake, también. El límite de tiempo que Jake tiene para actuar es el caso, pues en cuanto esté cerrado Dave se va a lanzar a por Santiago, así que Jake está deseando no resolverlo para poder gana tiempo para sincerarse con Amy, y no lo hace. Y encima, resuelve el caso casi sin querer. Es que es demasiado bueno, y es normal que se odie por ello.

Al final Majors invita a Amy al club exclusivo, por suerte para Peralta y para nosotros, a Amy no le interesa el detective-héroe y le rechaza, eso sí, Jake ha pasado una muy mala noche al ver el movimiento de pelo de Santiago cuando se coló en el club. Al día siguiente Amy le dice que no quiere salir con policías, pero ha vuelto a hacer su movimiento de pelo al hablar con Jake. Si se dejasen de tonterías...

La otra trama del episodio la han protagonizado Holt, Gina, Terry y Mr. Grapes Boyle. El caos cae sobre la comisaría cuando Gary Shaw llega a la nine-nine y no para hablar con Holt como de costumbre. Terry ha contactado con él porque busca un nuevo empleo, busca una mejora de horario y de sueldo ahora que aparte de las gemelas viene un niño de camino.

Gina y Boyle han optado por el peloteo extremo. Por arrastrase para pedir, mejor, para rogar que Terry se quede. Han querido escuchar historias sobre sus niñas y han estado a su servicio todo el día. Si incluso han organizado los casos de Terry para que pudiese salir antes del trabajo. Y él, encantado. Esto puede parecer absurdo, pero han demostrado que todos los de la nine-nine son familia. No son solo compañeros de trabajo o amigos sino que todos harán lo posible para que no se rompa el vínculo.

Gina  y Boyle trabajan muy bien en equipo


Incluso Holt, que ha sido el encargado de conseguir que el sargento se quede, ha demostrado que son una familia. Le ha enterrado en trabajo para que recordarse cuantos casos había cerrado para que recordase todo el bien que había dado a la comunidad, y eso es algo que Terry que seguir haciendo. Al final, no hay despedida. 

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