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BrainDead – Playing Politics: Living life in the shadow of the budget showdown – A critique


Las audiencias, esos malditos datos que pueden arrebatarnos productos televisivos interesantes porque no cumplen con los mínimos que a los anunciantes y a las cadenas les interesan, están amenazando BrainDead. No es que haya leído noticias preocupantes sobre la serie pero es que menos de 3 millones y medio y un 0,5 en demográficos no son datos que vayan a contentar a CBS, quizá si fuese la FOX o NBC... No tengo esperanzas en que renueven, pero al menos como es temporada veraniega no creo que nos nieguen los 13 episodios prometidos. ¿Qué creéis vosotros? ¿Qué os ha parecido el episodio?

Laurel sigue en estado de shock tras ver como la cabeza del Dr. Daudier explotaba en una ambulancia delante de ella. Que las cabezas exploten no es muy frecuente y Anthony Onofrio del FBI es el encargado de investigar lo ocurrido, eso sí, parece estar más concentrado en cortejar a la hermana del senador que a resolver el “accidente”. Para terminar de animar el cotarro las hormigas espaciales han actuado de nuevo de manera fatal y acaban por hacer explotar la cabeza de un joven que jugaba al ajedrez.

Lo bueno de que esta cabeza haya explotado es que nos trae a un nuevo personaje, el chico contra el que estaba jugando y a la hija del Dr. Daudier (Rochelle) que tiene los resultados del escáner del chico antes de que la cabeza desapareciese en los que se ven puntitos negros que no tienen explicación. Solo un dato curioso, sea lo que sean se mueven. Esos puntos también son descubiertos por Gustav Triplett pues como la cabeza de su amigo explota junto a él se ha llevado a casa pegado en la chaqueta un souvenir del cerebro de su colega y como listo es un rato, termina por capturar en una cámara el movimiento de una de las hormigas. Espero que se una pronto a Laurel y le ayude porque parece ser la única que se entera de algo (de las hormigas espaciales).

Del tema extraterrestre se entera, pero no se desenvuelve tan bien a la hora de entender a Gareth. Era tan sumamente obvio que su amigo republicano la estaba engañando con el nombre del senador al que querían expulsar del partido que me han dado ganas de meterme en plena escena y abofetear a Laurel mientras llama a su hermano para contárselo. Es que no aprende. Será el encanto de Gareth que le nubla el juicio porque es que encima, la ha invitado al Baile Fiscal, algo así como el baile de promoción pero para la gente de Washington.

Sigue oliendo a amor...

En el baile hemos conocido a dos amigas de Laurel. Una es Stacie y es súper guay, me recuerda a Brenda de Scary Movie y la otra con el cerebro hormigado (habíamos quedado que esta palabra es muy válida). La otra, es Abby Summers, una especia de activista que se ha vuelto una fanática de Donald Trump y trabaja en una asociación de derechas para recuperar la gloria del país, todo a expensas de sacrificar sus suelos, por lo que lógicamente las hormigas tienen mucho que ver. Las personas hormigadas tienen un objetivo común, conseguir más humanos que se unan a su “ejército”. Ella ya lo ha conseguido con Stacie y tenía las mismas intenciones con Laurel, menos mal que no ha ido a tomar té.

Por otro lado, Luke tiene serios problemas dentro del partido tras perder la mayoría de senadores. He de decir que no soporto a este personaje, me saca de quicio y creo sinceramente que solo hay una forma de que me caiga bien y mejore como ser humano: que le hormiguen la cabeza (me gusta mucho conjugar este nuevo verbo). Luke cree que tiene la verdad absoluta sobre el mundo y que puede hacer y deshacer a su antojo: obliga a Laurel a acercarse a Gareth, pretende seguir felizmente casado y acostarse con Scarlett y utiliza la historia de la niña enferma para ganar simpatía. Por cierto, Scarlett desde que está hormigada no le hace mucho caso y Luke tiene las narices de enfrentarse a Laurel porque cree que es la culpable de que su amante no le haga mimos. Que alguien lo mate, por favor.

Nueva líder a la vista

Al final, Ella Pollack, la única que parecía apoyar a Luke ha terminado por hacerle la cama y quiere quitarle el liderazgo del grupo. Encima, Red sigue funcionando a un nivel superior desde que las hormigas dominan su cerebro y es que ha tenido las narices de pedir ofrecer como trato la eliminación del presupuesto de cosas tan importantes como la educación porque entorpecen los mercados. Dí que sí. Por cierto, a parte de la música de los 80 (cierta canción al menos), no beber alcohol, también están obsesionados con un libro sobre zumos en particular y se dedican a beber batidos súper saludables y que no animan nada a beberlos.


Para cerrar, Laurel ya sabe de la existencia del experimento de Gustav y le ha mandado un email en uno de esos cuestionarios web que no creo que funcionen del todo bien, al menos parece la forma más fácil de ignorar a la gente que quiere establecer contacto. ¿Cuánto tiempo tardarán en unir fuerzas? ¿Quién será el próximo en caer hormigado? ¿Por qué algunos cerebros admiten ser “poseídos” y a otros les explota la cabeza? ¿Qué pasará ahora que Ella quiere el puesto de Luke? ¿Qué pretenden las hormigas al controlar a gente de distintas ideologías?

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