Segundo
episodio de The Fall y comprendo perfectamente que se pueda extender
la historia al menos hasta la temporada dos, y es que tratan todos
los planos y tramas con tanto mimo que aunque no avancen en exceso te
sienes con buen sabor de boca. Me sorprende que que de momento me
preocupe más por Paul Spector que por Stella, no están
consiguiendo, al menos en mí, la reacción positiva que debería de
tener ante la “heroína” de la serie; pero es que entre otras
cosas, no entiendo qué es lo que hace, (y sí me refiero a la parte
del ligue). Si ya lo tenéis visto, pasad.
Dejábamos
a Paul en pleno asesinato de Sarah, la chica del bar a la que había
estado siguiendo y traumatizando. Sorprendentemente, y para bien,
retoman la acción desde ese momento. Spector sigue en la casa de su
víctima, y decide bañar el cadáver con todo el cuidado del mundo,
ha sido la escena más escalofriante de estos dos capítulos. Tan
desconcertante y a la vez tan profundo, la cabeza de Paul debe de ser
de lo más siniestra. Le pinta las uñas, le corta un mechón de pelo
y a lanzar fotos. Muy “creepy” todo. Por cierto, cuando estaba en
el ordenador viendo las fotos, he creído que se estaba tocando, es
decir, que le excita ver los cuerpos muertos de sus víctimas, pero
no estoy seguro de que haya pasado eso exactamente.
Su
vida familiar sigue girando en torno a su hija, que con los extraños
dibujos que ha hecho en clase hace que se modifique mi teoría, para
mí que en algún momento ha visto los diarios de su padre, y al no
entenderlos, están todo el tiempo en su cabeza, y así vemos el
porqué de las pesadillas y de los dibujos. Para colmo, ha vuelto la
niñera adolescente, y es que no la soporto, en su cabeza de
quinceañera cree que puede seducir a Paul, y a este lo único que le
interesa es recuperar el mechón que la chica ha cogido. He temido
por Paul en el forcejeo: temido porque podría haber aparecido la
mujer y armarse un lío muy gordo, temido por si la chica lo exagera
y finge que la ha intentado violar, caso que de momento no descarto; y
por último lo que ha pasado, la niña escucha gritos y ve una escena
no muy amigable de su padre encima del cuerpo de la niñera. No sé
como quedará esta parte, con el “Kiss it better”, pero realmente
quiero enterarme. Además, ya podemos hacernos una idea de que será
lo próximo que dibuje la traumatizada pequeña.
Paul en trance
Por
otro lado, tenemos a Stella que ha pasado una noche entretenida, y es
que el agente Kevin McSwain, al que le había dado el número de
habitación de su hotel de esa forma tan sutil acaba por leer las
señales perfectamente y acaban acostándose. Le hombre parece querer
más, y tras pedirle el número sorprende a Gibson con una foto de lo
más “cani”, esas típicas sin camiseta y en un baño. Vergüenza
ajena que me dio, y tampoco ha logrado impresionar a Stella. Y el
pobre no gana para disgustos, cuando llega a casa con su hijo,
mientras baja del coche le disparan por la espalda. Seguramente haya
sido algún aliado de los chicos que arrestó, porque parece más
gordo que los otros dos, pero el hecho de que comparta posible muerte
con el caso que investigaba (disparos por la espalda delante de
su mujer y de su hijo) Aunque de momento tampoco sabemos si
está muerto o no. Por cierto, ¿es que nadie va a pensar en los
niños?
El caído
Y
como también tiene un trabajo, ha tenido que encontrarse con el
cuerpo de Sarah. Aunque técnicamente la que lo ha encontrado ha sido
su hermana, y después de ella los agentes que habían estado con
ella en el primer contratiempo y los que habían vuelto para
asegurarse. La pelirroja,Ferrington, me cae bien. Por cierto, esa
escena con la telefonista me ha sacado de quicio, que le pregunten
tantas tonterías cuando está diciendo que ha encontrado a su
hermana muerta es de traca, aunque también hay que tener entereza
para que te cuenten eso y pasar a la siguiente llamada como si nada.
Está
claro que Gibson ata cabos y relaciona los casos anteriores con este,
y es que tienen el mismo perfil: morenas, con trabajo y “obligadas”
a posar una vez muertas. Pero su superior sigue empeñado en no
relacionarlos, creo que porque tiene un miedo atroz, ya que se
evidenciaría todavía más la ineficacia del cuerpo, además de que
un caso de tal magnitud lo sobrepasaría sin lugar a dudas. Además,
su jefe no es´ta muy contento por el encuentro que ha tenido con
aquel periodista, ella no ha respondido nada pero las fotos en los
periódicos hace parecer que habían tenido una reunión sin avisar.
Y como de jefes va la cosa, el hijo del jefe de todo el “cotarro”,
el hombre del pelo blanco que supervisa todos los acontecimientos en
esas reuniones, es el ex de Sarah, la víctima, y como es lógico se
han centrado demasiado los medios y la policía en su persona, algo
que no es del todo positivo. La reunión con las “señoritas” y
esos hombres de negocio es otra cosa que necesita más explicación.
La escena del crimen
Quedan
tres semanas de serie y está realmente interesante. La parte de Paul
sigue resultando mucho más atractiva que la de Stella, y es que me
cuesta leer a Gibson. Tan perfecta, tan reservada... y no es que
Spector hable mucho, pero son sus actos nos muestran inquietudes
suyas que no vemos en la policía. Por cierto, estoy deseando volver
a ver consultas del psicólogo.




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