Sin
tiempo. Así escribo esta review, así se ha encontrado injustamente
esta serie que podría haber tenido ciertas posibilidades y sin
tiempo se ha quedado el adre de nuestro trío protagonista que por
poco no termina las grabaciones. Quizá haya sido el sandwich de
reposiciones en el que ha dado apertura a su piloto, que también
compartía franja de emisión con algunas finales, pero The Goodwin
Games se ha estrellado con un 0,7 en demos y menos de 2 millones de
espectadores en FOX. Si en los upfronts, que se han celebrado antes
que el estreno de la serie, ni siquiera la han mencionado, está más
que claro que tendremos esta mini-temporada de siete episodios. Que
comiencen los Juegos del Hambre de los Goodwin.
La
premisa es original, que un padre en su lecho de muerte decida grabar
unos vídeos y dejar por todas partes para que sus hijos participen
en una “gincana” en la que solo puede quedar uno es realmente
extraño. EL hombre es muy gracioso, y a pesar de que parece no haber
sido un buen padre del todo, que les ha exigido mucho, que los ha
obligado a competir entre ellos desde pequeños y, a pesar de que
hace tiempo que no lo ven, él los conoce a la perfección y hasta ha
sido capaz de responder a las reacciones de sus hijos desde los
vídeos. Me ha matado cuando ha acertado en el intento de robo de su
hijo menor.
Si
algo sabíamos de la serie, en todo este largo año de espera, eran
los perfiles de los hijos: Henry es el mayo (36 años) y un cirujano
de éxito, parece tener la solución a todos los problemas del mundo;
Chloe es la mediana (34 años) y de pequeña, y todavía ahora, era
una máquina con las matemáticas, aunque ahora se esté centrando
en ser actriz, y por último, Jimmy, el pequeño de la familia (32
años) y que acaba de salir de la cárcel y tiene miedo de que
alguien quiera vengarse de él. Es decir, tenemos al triunfador, a la
rubia nada tonta que no consigue triunfar en su sueño y el bala
perdida.
El
objetivo del padre está mas que claro, unir de nuevo a su familia,
aunque para ello utilice ese juego tan extraño para que solo uno
obtenga la herencia, unos buenos 23 millones de dólares. No sé si
habrá tiempo de cerrar la serie, pero si o hubiese fijo que los
hijos reconciliados acaban compartiendo el premio.
Conociendo a los Goodwin
La
primera de las pruebas ha sido celebrar una partida de Trivial con
preguntas personales, en la que también ha participado Elijah, al
que ni yo ni los Gooodwin ubican. Tras un primer intento fallido en
el que los tres ganan solo 15 dólares por haberse retirado los
hombres, el cuarto en discordia se marcha con 1 millón en en
maletín. Tras un regreso a casa de su padre, los tres deciden jugar
esa partida hasta el final en el bar. Lo hace, gana Chloe y un monje
budista les entrega una tarjeta que los anima a hacerse una foto. En
el "fotomatón" aparece un vídeo del padre y les anuncia su siguiente
paso, mudarse los tres a su antigua casa. Viendo las caras solo
parece estar feliz Jimmy, pero es que es el único que no tiene donde
vivir.
Reuniendo a la familia
A
parte del juego entremezclan algunos asuntos de relleno. Jimmy es
padre, pero no puede ver mucho a su hija, lo curioso es que tengan el
trato de que la Piper, la niña, solo aceptará regalos de su parte
con el tícket de compra, el primero ya lo tiene gracias a esos 15
dólares ganados. Por otro lado, Henry está prometido, pero al
parece no está realmente enamorado de su prometida, y es que se le
ve más libre y relajado cuando está en presencia de su ex, no hay
mucho que decir, seguro que vuelven.



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