La
Superbowl, el evento deportivo por excelencia, que terminó con la
victoria de los Seahawks de Seattle ante los Broncos de Denver, dejó
paso a una dupla de series con un objetivo claro: remontar sus
audiencias. New Girl lo hacía como la veterana venida a menos, y sus
11,1 en demográficos son una muestra de que ha tenido su éxito, el
mejor dato desde el 2011 con Glee; por su parte, Brooklyn Nine-Nine
lo hacía con el pretexto de enganchar, a su primera temporada, a
nuevos millones de espectadores, y de hecho, este decimoquinto
capítulo ha tenido un gran aire de piloto, podría decirse que ha
sido el segundo primer episodio, y por suerte, no ha sido muy
repetitivo para los que vemos la serie semana tras semana.
Para
empezar, hay que hacer referencia al 6,7 en demográficos, que la
benjamina de la noche, logró cosechar. No son para nada datos como
los de New Girl, pero es que la audiencia que había cosechado la
victoria de los Seahawks se quedó por el camino cuando llegó el
post partido, y cuando New Girl pudo dejar paso a los policías la
audiencia que quedaba no era casi nada en comparación con la lograda
por el Football.
Con
estos 21 minutos, han logrado hacer un resumen más o menos fiel de
lo que llevamos de temporada. Con guiño incluido a la SuperBowl y
con regreso de los bomberos, empezaba un capítulo en el que hemos
podido disfrutar, al igual que en el piloto, de un caso en el que
solo Jake y Amy toman parte.
Para
hacernos un favorcito a los fieles a la serie, hemos vuelto a contar
con el Vulture, ese señor que se encargaba de fastidiar a nuestro
cuerpo de policía apuntándose los arrestos de los criminales a los
que perseguían sin cesar los de la noventa y nueve. Amy y Jake han
tenido que encontrar a un sospechoso en mitad de una subasta, en ella
hemos tenido las apariciones especiales de un ex jugador de football,
Joe Theismann, y de Adam Sandler (al primero no le conocía y al
segundo, lo detesto) por lo que no han sido unas visitas muy
memorables.
Cameos Everywhere
Con
esta trama nos han querido enseñar (de nuevo) la tensión
sexual-romántica que hay entre Santiago y Peralta, y esta vez lo han
transmitido a través de la posibilidad de que Amy cambiase de
trabajo, no solo eso, sino que pasaría a trabajar con el Vulture, el
enemigo. Parece que durante todo el episodio la chica ha estado
esperando que Jake le dijese el motivo real de por qué no quería
que se fuese, estaba deseando que Jake abriese su corazoncito, pero
cuando lo hizo, la decisión de Amy ya estaba tomada. SE QUEDA. Pero
al menos Amy sabe lo importante que es para Jake.
En
la comisaría, y en un nuevo paralelismo con el piloto, el Capitán
Holt y Terry se han encargado de hacernos un resumen de la
personalidad de los detectives. Si en el piloto había sido un pelín
cutre, con ese resumen rápido de viva voz del Sargento, en esta
ocasión, han utilizado una excusa algo más trabajada. Todos deben
trabajar en equipo para cumplimentar unos informes que se están
acumulando porque se acumulan los criminales.
Pero,
la situación espacial de las cosas y de los propios trabajadores
hace que pierdan el tiempo. Así nos enseñan como Charles tiene esas
costumbres tan extrañas como enseñar a un compañero como hacer un
sandwich (con soplete incluido) o como se viste de manera ridícula
sin importarle lo más mínimo; como Ginna se pasa las horas haciendo
burla de Charles (y de todos) pero que se puede entretener con algo
tan básico como viéndose en el espejo; Rosa tiene esos cambios de
humor que hacen que destruya cosas y Hitchcock y Scully son unos
inútiles.
El campo de batalla
Como
el objetivo es presentarse a una audiencia millonaria, han cumplido
con creces. Para darnos algo nuevo a los seguidores habituales,
no ha servido, pero era algo a lo que nos exponíamos. Con suerte
esto ayudará a Brooklyn Nine-Nine a afianzarse y conseguir una
renovación que sin duda merece. Volveremos a vernos el miércoles, y
es que Brooklyn no descansa y vuelve a darnos un capítulo nuevo el
martes, programación inteligente si quieres que la gente que lo ha
visto el domingo no se lo pierda tan solo dos días después.



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