Escribiendo
esta review pongo final a la semana más larga, en cuanto a escritura
de reviews, desde que tengo este blog activo. Enero no es un buen mes
para cumplir plazos de este tipo, y entre trabajos y exámenes no
había tenido tiempo para escribir hasta este momento. No hace falta
decir, que escribir sobre Baby Daddy me aburre y es que la serie, que
ya no era de por si un producto muy bueno, se ha vuelto muy aburrida
desde que iniciase esta tercera temporada. Si por mi fuese, iquitaría
la serie en el verano, pero me da que le queda cuerda para rato.
La
tónica de esta temporada estaba pidiendo a gritos un escape, la muy
mal levada trama de la relación Riley y Ben no daba más de sí,
teniendo en cuenta la forma de desarrollarla, que de no ser por eso,
sería una pieza a la que me gustaría hincarle el diente, aunque
solo fuera porque es algo que todo el mundo esperaba que pasara y era
una parada obligatoria en esta serie. Pero, sigo considerando que la
aparición de Angela en esta serie fue un error; parecía que venía a
dar un giro radical en la historia de cara a esta temporada pero han
convertido a la nueva chica en una buscona, y lo único que ha
encontrado ha sido toneladas y toneladas de pesadez y escena y un último
"momento íntimo" con Ben antes de marcharse, ¿para siempre?
Lo
del "momento íntimo", fue un error, así lo califica Ben, tras sincerarse
con Riley. Han pasado varias cosas que deberíamos olvidar por
completo y es que ha sido una historia muy cutre.
Riley,
al más puro Izzie Stevens en Grey's Anatomy, no parade hacer
magdalenas porque está demasiado triste; pero como un clavo saca
otro clavo decide llamar a Fitch, su ex novio, como excusa ideal para
que Kyle XY nos haga una visitilla. Pero, un malentendido hace creer
a Ben que se han acostado y termina pagando con la "misma moneda" acostándose con Angela. Y es que es lo que creo que ha sido, lo ha
vendido como un "intento" de no seguir herido, pero no me
engaña, es el movimiento más rastrero de la historia. Por suerte,
Riley no ha cedido y de momento no hay relación.
Un momento incómodo
Por
otro lado, y dando las gracias a la serie, hemos tenido una ración
más de esa maravillosa química que hay entre Tucker y Bonnie, y
culminado con una trama estúpida de Danny, que nos ha permitido
reírnos un poco.
Danny
ha sacado a la venta su primera línea de Merchandaising, unas
camisetas que no se vende ni a tiros hasta que Bonnie las compra
todas para proteger la autoestima de su grandullón. Además, Tucker
(aunque no es del todo cierto) le han conseguido una entrevista en la
televisión por lo que es la oportunidad de dejar a Danny en una
buena posición de cara a la audiencia.
Como
Danny por su cuenta es más bien soso, Bonnie y Tucker se ven
obligados a utilizar su ruptura con Amy para conseguir un buen
programa, es decir, para conseguir que llore como un niño y eso haga
subir la audiencia. El programa es un éxito, y miles de chicas se
convierten en las admiradoras del jugador más sensible de la liga.
Ya era hora de que algo bueno le pasase a Danny.
¡Qué llorera!
Por
fin cerramos la review y por fin nos ponemos más o menos al día con
las reviews. Esperemos que los próximos capítulos no nos sigan
metiendo con calzador a Riley y Ben y nos dejen disfrutar de más
momentos como el beso entre Tucker y Bonnie. Momentos locos que nos
hagan gracia y no tramas ñoñas que nos aburran.



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