Después
de cinco semanas acompañados por Intelligence, podemos ver alguna
señal de que la serie está madurando. Le ha costado tomar cuerpo
pero parece que ya están encaminados hacia lo que querían y a la
gente están empezando a conquistarla; al menos ese 1,1 en
demográficos de los episodios dos y tres se ha convertido en los 1,5
de los últimos dos capítulos. No son grandes datos, sobre todo
porque son los más débiles de la noche de los lunes en CBS pero
siempre hay que tener en cuenta que es la única que tiene un género
diferente. La leve mejoría en los datos también se puede deber al
final de Sleepy Hollow y a que The Following no está repitiendo los
datos de la serie del Jinete sin cabeza. Sea como fuere, este
capítulo es, ante mis ojos, el mejor capítulo de lo que va de
serie.
Que
este sea, en mi opinión, el mejor capítulo de los cinco que
llevamos, no quiere decir que nos hayan enseñado todo aquello de lo
que son capaces o que hayan innovado tantísimo que era imposible no
reconocer la mejoría; al contrario, se parece a todos los demás: un
caso peliagudo y la pareja de killers resolviendo el caso. Y es esto,
precisamente, ese esquema que han empezado a seguir fielmente desde
el capítulo tres, cada vez lo siento más natural, con situaciones
menos forzadas y a las que (teniendo en cuenta la naturaleza de la
serie de la que estamos hablando) se suele llegar por orden lógica
de los acontecimientos. Es la primera vez que me alegro de que una
serie haya desembocado hacia una procedimental.
Hector
Villarreal, uno de los traficantes de drogas más importante de
México ha secuestrado a la hija de un senador y a la mejor amiga de
ésta para tratar de evitar algo. Ese algo, es el lanzamiento de un
satélite del gobierno que haría, su tarea, casi imposible de
realizar. El problema viene cuando el padre de Lillian, he creído
durante buena parte del capítulo que eran un matrimonio separado,
tiene un trato hecho con el traficante dese hacía años; uno que no
dejaba en muy buena posición a Leland Strand y es que Hector le
servía en bandeja de plata a ciertos delincuentes y Leland se
quedaba con el mérito. Por lo que, la inminente puesta en órbita
del satélite lo ha llevado a tomar medidas más radicales.
Hector se libra
Gabriel,
Riley y el nuevo reloj de la chica, que vaya forma han tenido más
estúpida de meter al reloj en la trama para poder justificar la
estrategia final, inician la búsqueda de las dos chicas sin que el
senador ni nadie lo sepa, pues, la petición de Hector se respeta
casi a rajatabla y no hay un gran despliegue para su caso. De hecho,
es lo habitual, estoy harto de decir que vale que Gabriel es una
especia de Ironman y que Riley es la leche, pero no vendría mal que
de vez en cuando tuviese refuerzos y no solo gente que los vigila por
cámara y les da indicaciones por pinganillo. Con el primer intento,
consiguen evitar que una mini-granada haga saltar por los aires a una
de las chicas pero la hija del senador todavía está perdida.
Poco
después, y en una prueba de que por mucho pinganillo que les de el
rubio y la morena harán lo que les e la gana; Riley acaba por ser
secuestrada también, y ahí ve la posibilidad de “comunicarse”
con Gabriel para romper las defensas desde dentro. Gracias al reloj y
a la astucia de la protectora consiguen salir sanos y salvos, y con
una pega: teniendo a Hector a tiro reciben órdenes de no abrir fuego
y capturarlo, demostrando que todos los organismos americanos tienen
algo turbio que esconder. Por suerte, Lillian sin dejarse guiar por
su padre consigue eliminarlo del mapa.
Acostumbrados a los explosivos
Paso
a parte, y sin narrar más historia (porque no hay más) quiero hacer
referencia a dos cosas: la primera, es la relación padre-hija entre
Lillian y Leland al parecer él ha sido un ejemplo a seguir por ella
y no ha parado de intentar probarle que es una profesional válida,
¿qué tiene de bueno esta parte? Pues nada, esta historia está tan
manida que apenas hay espacio tanto en el cine como en la tele que no
recurra a él; en segundo lugar, creo que están intentando apresurar
el posible idilio o tensión sexual no resuelta de Gabriel y Riley, y
si en el anterior capítulo las bromas y miradas ya tenían mucha más
intención, en esta ocasión, y contando con el secuestro y
posterior “acompañamiento” a casa de Gabriel a Riley se ha visto
mucha química en la pareja, además de que la cara de ella lo dice
todo, ¿o no?



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