El
lema de esta temporada era ese “Save Henry” pronunciado por todos
y cada uno de los seis tripulantes del barco pirata. Cada uno a su
manera han intentado salvar al mayor creyente de todos, pero por
primera vez, parece ser tarea imposible después de haberle entregado
su corazón a Peter Pan en un intento de salvar la magia. Aunque, por
razones obvias, este episodio olía a Mid-Season Finale, todavía
queda una nueva parada, esta vez en Storybrooke.
No
sé si mucha gente opinará como yo o si lo harán al contrario, pero
a mi, que toda una temporada gire en torno al niño me desespera, en
parte porque si se hubiese muerto no me habría importado lo más
mínimo. Pero, es el hijo de Emma, Regina y Neal; es el nieto de
Rumpelstilskin y el bisnieto de Peter Pan, por lo tanto estaba más
que claro que viviría. Eso sí, algo que me falta en Once upon a
time es una muerte importante, en una típica historia entre el bien
y el mal que no haya pérdidas es demasiado irreal, así que estaría
bien que dejasen de hacer crecer el árbol genealógico de los
Charming e introdujesen personajes importantes con diferentes lazos.
En
esta ocasión, y con la vida de Henry pendiente de un hilo ha estado
acertado llevarnos a los orígenes del muchacho; al día en el que
Mr. Gold le consiguió en un tiempo récord a la alcaldesa de
Storybrooke un hijo.
El pequeño llorón
Dieciocho
años más tarde de la creación de ese remoto y mágico rincón de
Maine, Regina está vacía, no puede sentir nada; situación parecida
a la que vivía Graham en su momento. Cuando Gold le consigue a Henry
todo parece cambiar para la alcaldesa, salvo porque el niño no para
de llorar. Todo el mundo ha intentado ayudarla, excusa perfecta para
volver a ver al Dr. Whale, dado de lado desde que Ruby se marchase de
la serie; a Archie o a Granny haciendo mención a la desaparecida
Caperucita. Si introducen comentarios así y enseñan poco Granny's
ayudará a no notar demasiado su ausencia.
La
cuestión, es que Regina averigua que Gold quiere a Henry para algo y
que la madre del muchacho es importante, pero en el fondo ya quiere a
su hijo; razón por la cual decide beberse una poción para olvidar
sus miedos y preocupaciones y centrarse en su hijo. De ahí, o al
menos eso entiendo yo, viene su falta de arrepentimiento sobre todo
las maldades que ha cometido, por gracias a esa falta de
remordimiento ha podido salvar a Emma, Snow y a ella misma del árbol
de polvo de duende y arrancarle del pecho el corazón de su hijo a
Peter Pan.
El corazón más creyente
Tengo
miedo de haber perdido a Regina, y ahora hablo en serio. Me gustaba
la Evil Queen a la que había que derrotar y odiar, pero ahora no
deja de ser la rebelde de un grupo con similares intenciones, dudo
mucho, que con Henry por el medio, pueda lograrse un nuevo giro de la
historia que convierta a Rumple o a ella en los objetivos. Lo que
obliga, una vez más, a traer a gente nueva que consiga esa reacción
negativa.
De
momento, todos nuestros protagonistas “vivitos y coleando”, con
Wendy, Campanilla y los niños perdidos incluidos están de camino a
Storybrooke. Salvo por un pequeño inconveniente, Peter Pan ha
atacado a Henry en el barco, Rumple no ha podido llegar a tiempo y ha
encerrado en la caja de Pandora a su nieto con el “alma” de su
padre dentro en lugar de al contrario. Es decir, Peter Pan vive,
ahora, dentro de Henry.
Detallitos:
los hermanos de Wendy intentaron adoptar a Henry en su momento,
Campanilla parece que recuperará sus poderes, espero poder ver a
Ariel adaptada a Storybrooke y con su príncipe y sobre todo, ¡qué
nos muestren a Aurora, Mulán y Robin Hood! Además, hay que admitir
que Peter Pan como villano ha sido realmente bueno, sobre todo
gracias al giro familiar que le han dado.
PD: Esta review llega con retraso, pero esta semana ha sido un desastre: entre prácticas de radio, grabación de un corto y demás no he podido hacerla antes. Ahora si queréis, ¡a comentar!



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