BrainDead
esta semana se ha puesto serio. Todo lo serio que se puede poner esta
serie tan loca pero hemos tenido un debate interesante sobre la
tortura en Estados Unidos e incluso un asesinato. Eso sí, Rochelle y
Gustav siguen destacando como Scene Stealers y nos siguen quitando
deleitando con momentos cómicos que hacen que la trama avance sin
resultar nada pesada. Que levanten la mano los que voten a favor de
una segunda temporada.
La
semana pasada nos quedábamos en plena cita entre Laurel y Gareth.
Por fin ambos habían decidido superar el incidente del #SalamiSex y
quedar como personas normales. Normales hasta que Laurel se sincera
sin motivo aparente y le explica a Gareth todo lo que sabe de las
hormigas espaciales y lo que cree que hacen. Incluso llega a increpar
a dos de los infectados por estar vigilándola. Gareth parece flipar
mucho pero he tenido la paciencia y el tacto suficiente como para no
llamar a Laurel loca pero estoy seguro de que poco a poco, y después
de lo que ocurre en el resto del capítulo, terminará uniéndose a
la banda.
El
senador Red Weethus está cada vez más en contra de Lana (Laurel)
Healy. Está seguro de que se está acercando demasiado a la verdad
sobre los CHI y las posesiones extraterrestres por lo que quiere
cortar de raíz el problema. Para ello, regala a Mike “The Intern”
un ramo de las flores en las que viven los bichos para forzar un CIH
delante del director del FBI. Antes de avanzar más en esto,
resaltar, en cursiva, negrita y subrayado el asco que me ha dado ver
a la hormiga reina salir de la oreja de Red para poner huevos.
Todavía se me ponen los pelos de punta del asco.
Ensalada con extra de proteína
Red
pone el nombre de Laurel en la mesa después de que el interno Mike
muera y la pequeña Healy es retenida para ser “interrogada”. Un interrogatorio que
es básicamente una tortura para lo que le tienen que medir la
tensión, las pulsaciones y contestar a una serie de preguntas sobre
su tolerancia al miedo y al dolor. Mientras tanto, todos los del FBI,
incluido Anthony, observan el espectáculo al que están dispuestos a
realizar en Laurel. Solo uno parece tener sus dudas y es el que
termina ayudando.
Resulta,
que para ejercer ciertos métodos de interrogatorio se necesitan las
firmas de los dos senadores al cargo del grupo de Inteligencia. Red y
Luke. Ambos terminan por acceder, uno porque sabe y quiere torturar a
Laurel y el otro ante la presión del terrorismo y el total
desconocimiento de que es su hermana la persona retenida.
Pobrecica
Es
un tanto triste que sena Gustav y Rochelle los que se den cuenta de
la desaparición de Laurel. Y no su hermano o su futuro marido. Ellos
ponen la señal de alerta en Gareth y este se lo comenta Luke que no
tarda en averiguar, gracias al del FBI dubitativo, que es Laurel la
detenida. El siguiente paso que se le ocurre al senador Healy es
convocar una reunión del comité de emergencia para obligar a poner
todo en espera, incluido la tortura a su hermana.
Antes
de comentar lo que pasa en esa reunión, es necesario explicar los
descubrimientos de Gustav y Rochelle. Ambos se han dedicado el
episodio a seguir a los infectados tras detectar sus radiofrecuencias
para ver si podían encontrar a Laurel gracias a ellos. Aunque no han
dado con ella, Rochelle ha tenido al ida de descifrar su idioma.
Reproduciendo las grabaciones poco a poco han podido descifrar una
palabra que significa “choca contra a pared” y otra que es
“levanta los brazos”. He sido tan feliz viéndolos disfrutar
gastando formas a los hormigados...
Dicho
esto, en la reunión se debate sobre la definición de lo que es o no
tortura. Porque el FBI se esconde bajo varios matices, ya sean de
tiempo o cantidades, para librarse de ser acusados de torturadores.
En plena votación Gustav y Rochelle reproducen las órdenes y ha
sido un lío de senadores votando sí y no con los dos brazos
levantados, senadores levantándose para correr a estamparse contra
la pared... Ah, ha sido genial ver como Gareth ha estado todo el
tiempo ayudando a Luke a escondidas para asegurarse de que Laurel
estaba bien.
Manos arriba, esto es una votación
Laurel
es liberada por J.K Cornish (Kurt Fuller) el hombre encargado de la
tortura, cuya presencia me ha encantado porque era el forense de la
ya terminada Pscyh. Solo una cosa queda por descubrir, y es que la
máquina de Gustav reacciona ante las radiofrecuencias de a cabeza
del padre de Laurel. Otro hormigado más, y encima, esta vez
demasiado cerca.




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